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GENTE

Claudio Movilla,

flamante preidente del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, padece unas tribulaciones que no esperaba ni consideraba inherentes al cargo. Al carecer el tribunal de sede, los magistrados y los otros 16 funcionarios se hacinan en un piso vacío previsto para vivienda del presidente de la Audiencia, de la que la familia Movilla ha quedado por el momento desalojada y ha tenido que acogerse a la hospitalidad de un cuñado. Máquinas, muebles, archivadores y papeles abarrotan el piso, convertido ahora en sede judicial. A pesar de estas penurias, los magistrados han comenzado ya a trabajar en los 10 primeros recursos contencioso-administrativos que han llegado al tribunal. "Por carecer, carezco hasta de despacho. Creo sinceramente que lo que ocurre en Santander no es bueno para el despegue de, un órgano acabado de crear. No, me preocupa tanto el realce del órgano judicial como que pueda empezar a actuar", declaró el, presidente Movilla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de junio de 1989