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El Taugrés puso en evidencia, con una zona, el juego madridista

LUIS GÓMEZ, Las madres de Fernando Martín y Petrovic hablaban de sus cosas en la tribuna. Porque no. está claro que hablaran de sus vástagos: sus chicos gozan de buena salud, tienen un buen trabajo, son deseados por las mujeres, son famosos y ganan mucho dinero, ¿qué más puede desear una madre?. Además, era víspera de un largo puente festivo. El Palacio estaba semivacío y el rival, el Taugrés, prometía poca cosa, de tal suerte que podía aprovecharse el partido para charlar tranquilamente; las madres de sus cosas, los periodistas de ese entrafiable acto de conciliación que celebraron a mediodía del jueves el se leccionador Díaz Miguel y el pivot Fernando Martín, y cuyo resultado inmediato será que Martín se pone a disposición del técnico porque la selección está por encima de todo. Era un partido para ver de reojo y entretener el tiempo en animada conversación. Al final, sin embargo, hubo partido. Y había que verlo para creerlo.

Que el Madrid no está fino ya no es una novedad, pero sí empieza a ser preocupante para sus incondicionales las dificultades que atraviesa para dominar encuentros en cuanto el rival les presenta alguna batalla táctica. El Taugrés pudo permitirse el lujo de llegar al descanso en situación de igualdad (54-50), para dominar durante un largo período de la reanudación gracias a una zona 2-3 y sin contar voluntariamente con su mejor jugador, el pivot Micheaux. Y es que la pésima defensa que realiza el Madrid en algunos instantes permite a cualquier equipo seguirle la pista a poco que ande atinado. Al desarreglo defensivo se une, luego, la falta de conjunción ofensiva, que ocasiona que un cambio de defensas desarticule el ataque madridista, en el que cada cual se ha acostumbrado a ir por su camino. No es la primera vez que sucede y, quizás, no sea la última.

El Taugrés, sin Micheaux -que alcanzó la cuarta personal a poco de la reanucación- se colocó en zona 2-3 para proteger su integridad, pero se encontró con que pasó de un resultado en contra de 67-60 a uno a favor de 67-76. Poco después, llegó a disfrutar de los diez tantos de ventaja, mientras en el banquillo madridista reinaban los rostros de estupefacción.

El problema quedó resuelto no gracias a una acción conjuntada o a una variante táctica. Por un lado, la presencia de Romay desniveló la igualdad reboteadora de que había hecho gala el Taugrés, a pesar de contar con un equipo de envergadura inferior. Por otro lado, el Taugrés desaprovechó algunas posesiones de balón y bastantes lanzamientos de tiros libres. En algún caso, de forma harto elocuente porque dispone de jugadores que se santiguan antes de un tiro libre, señal inequívoca de que no confían en su tino sino en designios más elevados. Vaya lo uno por lo otro, la cuestión es que el Madrid repescó el dominio del marcador y su rival recuperó ese sentimiento de inferioridad que les invade a los teórica y prácticamente débiles, previo a la aceptación de que la derrota es inevitable. El Taugrés lo vio así y permitió que el marcador registrara un resultado engañoso.

Otros resultados de cuartos de final fueron: Caja de Ronda, 81; CAI Zaragoza, 87 (0-1 en el play off, al mejor de tres partidos). Barcelona, 104; grupo IFA, 84 (1-0). Ram Joventut, 99; Cacaolat, 79 (1-0). Los partidos de vuelta se disputarán el próximo domingo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de abril de 1989

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