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Los radicales subrayan su transnacionalidad en Budapest

ENVIADO ESPECIAL El Partido Radical inició ayer por la tarde en Budapest su 35 congreso, el primero que celebra fuera de Italia, y ha elegido para subrayar su carácter transnacional la capital de un país como Hungría que se encuentra en plena primevara política.

"El telón de acero ha caído hoy y no sólo por el hecho de que pueda celebrarse nuestro congreso", afirmó el primer secretario del Partido Radical, Sergio Stanzani, en el informe de apertura de esta asamblea, que se prolongará hasta el próximo miércoles. "Con alegría sincera", Stanzani enfatizó su esperanza en que "esta vez no sea efimera, ni trágicamente ilusoria, una nueva primera de libertad y democracia, la apertura del Estado y del partido comunista húngaro".

Los radicales habían fracaso el pasado año en su intento de celebrar su congreso en Yugoslavia. Ahora han apuntado a Budapest. Fuentes oficiales húngaras mantienen que no se puede hablar de que se haya producido "una auténtica autorización de la asamblea, sino que se ha consentido su celebración, en respuesta a una gestión oficiosa de los radicales italianos".

En la conferencia de prensa de presentación del evento, Gianfranco Spadaccia -presidente del grupo de diputados radicales en el Parlamento italiano- afirmó que uno de los objetivos primordiales de la reunión de Budapest es reforzar el espíritu transnacional de la citada organización política. Stanzani, por su parte, manifestó que los radicales se habían convertido en menos de un año "en un partido de italianos y de húngaros, de españoles y eslovacos, de portugueses y de catalanes, de sardos y rumanos, de belgas y vascos, de serbios y croatas, de franceses y polacos, de burkinos e israelíes, de turcos y senegaleses".

Objetivo fallido

Sin embargo, los dirigentes de la citada formación reconocen que su objetivo de conseguir durante el pasado año 3.000 inscritos no italianos había quedado lejos, al lograr sólo poco más de una tercera parte de lo previsto. En el caso de la península Ibérica, Stanzani declaró que había faltado "un desarrollo posterior a la prometedora situación inicial de adhesiones en España y Portugal".Unas 1.300 personas participan en las sesiones congresuales que tienen como marco el palacio del Congreso de los Sindicatos húngaros. De ellas unas 200 son no italianas y el número de españoles ha sido calculado por la organización entre 30 y 50. Cualquier inscrito radical tiene derecho a participar y votar en los congresos.

La estrella de la concentración radical fue la actriz porno y diputada radical, Ilona Staller, más conocida como Cicciolina, ataviada con un descretísimo traje de terciopelo negro, con falda hasta casi los tobillos.

Acosada por fotógrafos e improvisados admiradores nativos, Cicciolina no cesaba de firmar autógrafos y sonreir, simplemente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de abril de 1989