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El Mallorca no pudo con el orden del Depotivo

El Coruña se unió al Atlético como semifinalista a la espera de que se resuelvan las eliminatorias entre el Cádiz y el Valladolid, el día 22 (1-2, en la ¡da), y el Real Madrid y el Celta de Vigo, el 11 de mayo (1 -4). Respaldado por su amplia ventaja de Riazor, el cuadro gallego se defendió con orden e incluso pudo marcar en los minutos 40 y 55 por medio de Raudnei, que falló cuando se encontraba solo ante Ezaki.El Mallorca inició con fuerza el partido, estimulado por el apoyo de su afición, que, al menos en esos minutos iniciales, creía firmemente en que el milagro se iba a producir. Las gradas del Lluís Sitjar se convirtieron en un bastión para la moral mallorquinista y desde ellas partía el aliento vital que insunflaba ánimo a un equipo necesitado del fervor popular. Por eso, la directiva que preside Miguel Contestí había decidido que anoche ningún aficionado -salvo aquéllos que ocupasen la tribuna cubierta desembolsara dinero para asistir al fútbol. El paso de los minutos y la fría lógica que imponen las limitaciones de un Mallorca que no acaba de convencer, fueron minando la ilusión. Al Deportivo le bastó con situarse ordenadamente sobre el terreno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de abril de 1989