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Ernesto Martínez Valle

Editor de libros españoles en japonés

En un mercado editorial donde sale a diario a las librerías un promedio de unos 120 nuevos títulos, la aventura de Ernesto Martínez Valle, editor de libros españoles en japonés, es digna de todo un quijote en su lucha, casi en solitario, en pro de la difusión de la cultura española en un país, Japón, con 122 millones de habitantes y con uno de los niveles de educación más altos del mundo.

"Después de vivir varios años en Japón me di cuenta que hay muy poco publicado de autores españoles", explica este español que combina la enseñanza del castellano -a los elitistas funcionarios del Gaimusho, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón- con la edición de libros de escritores españoles en japonés.Martínez Valle llegó a Tokio en 1973 para estudiar el idioma y la cultura japoneses. Y hace unos cinco años empezó a interesarse por la edición, casi artesanal, de autores españoles. "El rey y la reina, de Ramón J. Sender, fue el primer libro que edité", recuerda el profesor editor de español, fundador de la empresa Seiwa Shorin (editorial hispano-japonesa), que cuenta ya con un total de 10 títulos publicados.

"Me interesa sobre todo la narrativa de autores del siglo XX como primer criterio de selección", explica Fernández Valle. "También", añade, "el que las obras tengan cierto interés dramático, que no haya muchos personajes y que no sean muy largas". En su estrategia para motivar al lector japonés, este singular editor argumenta que "prefiero publicar dos libros cortos al año, mejor que uno largo".

Aunque en Japón hay ya traducciones de algunos autores españoles, con preferencia por la obra de Federico García Lorca, de Vicente Blasco Ibáñez -que viajó a Japón en la época del emperador Taiso-, de Juan Ramón Jiménez y algo de Miguel de Unamuno y de José Ortega y Gasset, el editor tiene como objetivo Ilegar a hacer una colección que pueda identificarse con la cultura española".

Su principal reto está en conseguir espacio en las apretujadas estanterías de las librerías japonesas, por donde pasan cada año más de 37.000 libros nuevos. "Mis tiradas son, naturalmente, reducidas", sonríe Martínez Valle. "Edito unos 3.000 ejemplares de cada obra, incluidas novelas de Vázquez Montalbán a Delibes".

Publicar un libro en Japón, con una tirada limitada, equivale a un mínimo de millón y medio de pesetas. Martínez Valle cuenta, en algunos casos, con la ayuda para traducciones que concede el Ministerio de Cultura español. "Esto", dice, "me ayuda a sufragar los gastos de los traductores japoneses, muchos de ellos profesores universitarios".

Martínez Valle se queja de la ausencia de un centro cultural español en un núcleo como Tokio, con más de 30 millones de personas y con auge en el estudio del español. Opina que la frontera del 92 ofrece un momento muy interesante para la promoción cultural española en Japón, "donde me gustaría publicar más y más rápido, aunque la realidad me hace consciente de las dificultades de penetrar en un mercado donde hay días que salen 200 títulos nuevos al mercado". Un desafío ante el que no quiere ceder el quijotesco editor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de abril de 1989