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Solana destituye al director de 'Derecho a discrepar'

Gozalo asegura que los directivos habían autorizado el debate sobre vidas públicas y privadas

El director general de RTVE, Luis Solana, tomó ayer su primera decisión al destituir al director del programa Derecho a discrepar, Miguel Angel Gozalo, al considerarle responsable de "haber transgredido las normas de respeto a la intimidad" por el contenido del debate Vidas públicas, vidas privadas, emitido el pasado jueves. Diego Carcedo, director de los servicios informativos, dijo que la mayoría de las protestas recibidas en televisión procedían de sectores conservadores. "No fueron quejas ni del partido socialista ni del Gobierno", añadió. Gozalo dijo que su destitución era "incomprensible".

Miguel Ángel Gozalo, director y presentador de Derecho a discrepar, tuvo conocimiento de que podía haber problemas cuando el director de informativos, Diego Carcedo, le informó que se habían recibido numerosas protestas tras la emisión del debate", según explicó el propio Gozalo.A última hora de la mañana de ayer, recibió una comunicación oficial que decía textualmente lo siguiente: "RTVE quiere mantener siempre perfectamente separados los aspectos públicos y privados de la vida de todos los ciudadanos, sea cual sea su posición en la sociedad. En el programa Derecho a discrepar del pasado día 9, la dirección de RTVE estima que se han trasgredido las normas de respeto a la intimidad obligada siempre, pero con mayor razón en un medio de comunicación público. Por todo ello, el director general de RTVE ha solicitado el cese del responsable del citado programa, Miguel Ángel Gozalo".

El programa emitido el pasado jueves titulado Vidas públicas, vidas privadas contó con la participación de tres periodistas: Jaime Peñafiel, Antonio Herrero y Jesús Mariñas; el magistrado y catedrático, Xavier O'Callaghan; el catedrático Teodoro González Ballesteros; y el abogado Luis Zarraluqui.

En opinión de Gozalo, "un programa en directo tiene siempre, el riesgo de que se puedan decir cosas más o menos incontroladas, pero en el coloquio del jueves tampoco se dijo nada que no se haya publicado estos días". Según Gozalo, él se limitó "a hacer la función del moderador sin compartir las opiniones que allí se dieron".

Para el ex director de Derecho a discrepar "la actitud de Solana es incomprensible, en especial después de haber dicho insistentemente que, con él, el pluralismo estaba garantizado en Televisión Española". Gozalo planteó además una queja en particular: "Lo que más me duele es que ni siquiera se me haya dejado defenderme, nadie me pedido una explicación, ni me han dicho nada. Lo único que se ha hecho es aprovechar el primer pretexto para cesarme".

Según las afirmaciones de Miguel Ángel Gozalo, "lo más curioso es que los directivos de la casa teníam información previa del contenido del programa y de la relación de invitados, por lo que el espacio contaba con su visto bueno". Según explica Gozalo, "el director de Informativos, Diego Carcedo, dijo que le parecía muy bien el programa y, que lo único que lamentaba es que no lo iba a poder ver porque no iba a estar en casa a esa hora".

Carcedo, sin embargo, dijo en una conferencia de prensa, que no había visto el programa pero que le produjo "sorpresa" conocer el tema del debate ya que "podía caerse en un delito de calumnia o contra la intimidad de las personas". Carcedo también declaró que el director general de RTVE, Luis Solana, no estaba enfadado pero sí "muy preocupado y disgustado por el programa".

El director de Informativos Diego Carcedo manifestó ayer en rueda de prensa que el aluvión de llamadas y críticas contra el programa Derecho a discrepar de Miguel Ángel Gozalo correspondieron a "personas e instituciones que en líneas generales proceden del sector más conservador de la sociedad española; no fueron quejas ni del Partido Socialista ni del Gobierno".

Carcedo, tras indicar que llevaba menos de 24 horas en el cargo, dijo que había vivido "uno de los momentos más dolorosos de su vida profesional al tener que comunicarle a un compañero su cese en las funciones que desempeñaba".

Carcedo insistió en que en Televisión Española "no se ha terminado en absoluto con el derecho a discrepar" y reiteró "que no se discuten los programas de debate sino la violación de los derechos de las personas, que son constitucionales". Diego Carcedo comparó el caso de Miguel Ángel Gozalo con un accidente de velocidad "que no se volverá a repetir".

Derecho a discrepar comenzó a emitirse el 14 de enero del pasado año, y ya había emitido otro debate sobre el derecho al honor, la intimidad y la propia imagen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de febrero de 1989