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Los jóvenes amotinados en Carabanchel logran un compromiso de mejoras en la cárcel

Los 28 reclusos del Centro de Detención de Jóvenes de Carabanchel, en Madrid, que se amotinaron el sábado encaramándose al tejado de la prisión depusieron su actitud ayer por la mañana y a las diez de la mañana se habían reintegrado a sus celdas, según una nota oficial que hizo pública ayer tarde la Dirección General de Instituciones Penitenciarias.

La nota oficial se limita a referir que a lo largo de la noche del domingo el director general, Antoni Asunción, "continuó dialogando con representantes de la Coordinadora de Barrios y de la oficina del Defensor del Pueblo para lograr la solución a las reivindicaciones de los reclusos".Por su parte, la sección sindical de USO Prisiones del Centro de Jóvenes de Carabanchel informó que durante las 20 horas que duró el motín se produjeron graves incidentes, como el "destrozo del centro de vigilancia y de la quinta galería de la prisión provincial; hundimiento de porches en el de jóvenes; eliminación de sistemas telefónicos y de todo el alumbrado exterior; arranque de antenas y manta asfáltica", entre otros.

Siempre según la misma versión, "los amotinados adoptaron en todo momento una actitud vandálica, arrojando piedras y otros objetos contra cualesquiera personas, insultando y amenazando gravemente al director del establecimiento, incluso orinando sobre los funcionarios del centro de vigilancia".

La nota informa que una vez que los reclusos bajaron del tejado, el director general y CarIos Jiménez de Parga, de la oficina del Defensor del Pueblo, les "ofrecieron un café, una ducha y un refresco".

Según la agencia Europa Pres, los presos, una vez que abandonaron los tejados, protestaron por los malos tratos que, según ellos, infirieron dos funcionarios a varios internos y pidieron, entre otras cosas, que se mejoren las comunicaciones cara a cara, la instalación de cafetería, talleres y economato.

Asunción se comprometió a mejorar la situación de los presos y éstos, a cambio, permenecerán sin salir de sus celdas dos fines de semana y limpiarán los restos de basuras ocasionados por los destrozos en las instalaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de enero de 1989

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