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Brasil anuncia un 'plan verano' para combatir la inflación y cambia su moneda

Brasil vive bajo los efectos de una nueva y drástica reforma económica. El Gobierno decretó la congelación de precios por plazo indeterminado, reformuló todo el sistema de reajuste de los sueldos, que están congelados por debajo de la inflación real, eliminó la corrección monetaria mensual y cambió el nombre de la moneda. Desde hoy, en Brasil existe el nuevo cruzado con tres ceros menos que el cruzado. En 11 meses, la moneda brasileña sufrió el desgaste de una inflación acumulada del 5.800%. Es la cuarta vez en los últimos 20 años que cambia el ciclo monetario de Brasil.

La serie de nuevas medidas, denominadas plan verano, fue anunciada ayer en la noche por el presidente José Sarney en un discurso transmitido a través de una cadena de radio y televisión, pero a lo largo de todo el día se conocieron detalles de las innovaciones. El nuevo cruzado nace valiendo un dólar, lo que de hecho significa una devaluación de la moneda brasileña en un 17%. Una serie de productos y servicios del Gobierno perdieron sus precios, elevados hasta en un 63% desde la noche del viernes. Los bancos permanecerán cerrados hoy y mañana.

Despido de funcionarios

Hasta el final de la tarde de ayer (hora local) no había sido posible confirmar el despido de casi180.000 empleados federales, como parte del paquete de medidas cuya objetivo es disminuir los gastos públicos. Todos los funcionarios contratados sin concurso en los últimos cinco años serían cesados. Los intereses serán elevados a niveles todavía no divulgados como forma para contener el consumo. El Gobierno anunció que gastará sólamente el dinero que recibe sin emitir títulos de deuda pública.Brasil tuvo el año pasado una inflación del 950%. La perspectiva para enero es de una inflación superior al 32%. En noviembre y diciembre la inflación quedó muy por encima de lo pactado. Desde octubre el Gobierno intenta promover junto a empresarios y trabajadores un pacto social sin resultados concretos. Ayer se supo que el pacto social era, en realidad, una manera que el Gobierno encontró para ganar tiempo mientras elaboraba un nuevo plan de choque. Sin embargo, en las últimas semanas, y sobre todo en los últimos cinco días, los precios en Brasil se dispararon sin ningún control. Ayer un ministro afirmó que la "orgía de nuevos precios" no tendrá ningún valor ya que la congelación tomará como base los precios de hace diez días.

Encuestas divulgadas ayer indican que el 87% de los brasileños esperaban urgentes medidas de combate a la inflación. Pero en una seria señal de la poca credibilidad del Gobierno, sólo un 25% de los encuestados creen que las medidas adoptadas traerán efectos concretos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de enero de 1989