Sube y baja
Aunque con menos animación, las cementeras no dejan de sorprender. El relevo Molins-Sansón persiste con matices, dramáticos para el primero y eufóricos para el segundo. De repente, Molins se ha quedado sin compradores e inicia una fase de hundimiento, anunciada anteayer y explicitada ayer. Quienes hace apenas unos días se morían por comprar caro no quieren saber nada a 160 enteros menos. Es más, se sitúan en posición vendedora y refuerzan la incontinencia del papel. En Sansón, todo lo contrario: anteayer, lista de espera; y ayer, subida hasta el tope legal del 10% con órdenes de compra de 10.000 títulos, a la hora de los cierres. La semana concluye en medio de pronósticos esperanzados entre el sector profesional y temores en la barandilla por el affaire Matamoros-García.


























































