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CARTAS AL DIRECTOR

Tarifas eléctricas

De la lectura de la columna firmada por M. P. O. y publicada en la edición de EL PAÍS de fecha 15 de septiembre cabría deducir, entre otras cosas, las siguientes:1. Las compañías eléctricas españolas, después de intensas, profundas y, al tiempo, desinteresadas negociaciones, han acordado beneficiar al consumidor a través de una bonificación en el coste de la energía consumida en horas nocturnas, cuantificándose dicha bonificación en un 55%.

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Tarifas eléctricas

Viene de la página anterior2. Que para poder acogerse a la llamada tarifa nocturna, el usuario, debe instalar un contador de doble lectura, además de los equipos de acumulación que almacenan energía durante la noche y la liberan durante el día.

Lo único que han hecho las compañías eléctricas ha sido transmitir, mediante una campana realizada a través de los medios de comunicación, el hecho de que cualquier usuario contratante de una póliza de abono de energia eléctrica en el tipo 2.0 (inferior a 15 kilovatios) "tendrá opción a que se le aplique el correspondiente complemento por discriminación horaria específico, para lo cual deberá instalar por su cuenta el equipo adecuado. La empresa suministradora queda obligada a alquilar dicho equipo si así lo solicitase el abonado" (párrafo cuarto del apartado 2.1.2. del título pnimero del anexo 1 de la orden ministenal de 9 de febrero de 1988, publicada en el BOE número 40, de fecha 16 de febrero de 1988).

Queda, pues, claro que las compañías no incentivan nada, sino que se limitan a divulgar las disposiciones vigentes. En este sentido, en la columna citada no se indica que en el resto de horas de posible consumo (16 horas al día) el precio del kilovatio hora se incrementa en un 3%.

También es potestad del usuario decidir cómo va a consumir la energía eléctrica que precisa, y dicho usuario debería saber que a partir de un consumo nocturno del 5% del total le es rentable la tarifa nocturna (aun sin acumuladores). Mi impresión, en este sentido, es que las compañías eléctricas dejan de lado su función principal (generación, distribución y venta de energía) para convertirse en vendedores de acumuladores.

En lo que sí estoy de acuerdo es en que es bueno y deseable que las demandas de los consumidores tiendan a igualarse a las curvas de producción más económicas de los suministradores.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de octubre de 1988

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