Carlos Romero no paseó
"Romero, Pinochet". Con esta frase, dirigida contra el ministro de Agricultura y repetida por varias decenas de agricultores que se manifestaban frente al lujoso hostal de San Marcos, en medio de un impresionante despliegue policial, se inició a primera hora de la tarde de ayer la más multitudinaria reunión ministerial hispano-francesa, octava de las celebradas hasta ahora. Carlos Romero, ministro de Agricultura, renunció a dar un plácido paseo frente al hostal antes de iniciar la reunión. Los demás miembros del Gobierno español presentes se mostraban menos cabizbajos y más locuaces.Los diez miembros del gabinete de Michel Rocard llegaron puntuales en avión especial a Valladolid; desde allí se trasladaron, en tres helicópteros, hasta el hostal leonés de San Marcos.
Por la noche, todos fueron invitados a una cena por el presidente de Castilla y León, José María Aznar, quien aprovechó la ocasión para glosar las ventajas del vigente Estado de las autonomías.


























































