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Entrevista:LUZ DE GAS

Juan Antonio Samaranch

"No cambiaría la presidencia del COI por nada"

Ha sido delegado nacional de Deportes con el franquismo, presidente de la Diputación de Barcelona con el tardofranquismo, embajador de España en la URSS con la transición y presidente del Comité Olímpico Internacional con la democracia. De hombre azul a candidato al Nobel de la Paz, he aquí la carrera de un hombre de quien dicen que nació con la flor en el culo y al que nadie reprocha su pasado. Una trayectoria que a algunos les ha costado el futuro, pero que Juan Antonio Samaranch ha convertido en el mérito de una evolución política inteligente.Pregunta. ¿Hay algo que haya deseado ser y no haya conseguido todavía?

Respuesta. Al final de mi vida activa he conseguido que el sueño de ser presidente del COI se convierta en realidad. Lo que tengo más deseaba lo tengo en la mano, no lo cambiaría por nada.

P. Se lo preguntaba porque algunos dicen que usted no pone nunca todos los huevos en la misma cesta.

R. Quizá, pero me parece que en mi actuación pública he sido un hombre fácil de conocer y que también ha sido fácil descubrir mis métodos de trabajo.

P. También dicen que hace usted encaje de bolillos desde niño.

R. Digamos que soy un hombre que llegó y logró ilusionar a la gente que le rodea. El que trabaja conmigo se siente importante, porque sabe que es una pieza indispensable de un engranaje. Pero yo tengo el interruptor que pone en marcha la máquina.

P. ¿Cómo consigue que nadie se meta con usted?

R. ¡Ostras! Siempre hay gente..., creo que unas buenas relaciones con los medios de información. Soy un hombre de contacto muy fácil.

P. Insisto, porque parece que lo que para algunos son defectos, en usted son virtudes. Lo que para unos son "las manchas del pasado político", en su caso es la habilidad del señor Samaranch para..."

R. Yo me di cuenta, en un momento dado, de que en España habría un cambio, no solamente político, sino de generaciones políticas. Yo estaba seguro de que el Rey iba a reinar con gente de su edad.

P. ¿Siempre ha sido un juancarlista?

R. Sí, sí. Tuve contactos con el príncipe desde el principio. Cuando estaba en la Delegación Nacional de Deportes, una persona que ha sido muy importante en la historia de España, López Rodó, me decía: "Sobretodo cuida al príncipe"

P. ¿Usted en qué cree?

R. Yo creo en las personas.

P. Le dieron una medalla por creer en Cataluña.

R. Bueno, sí. Siempre he creído en mi país. Yo hice todo lo que pude por mi país en una etapa inolvidable al frente de la Diputación. Incluso por la cultura.

P. ¿Cuál ha sido el momento más importante de su vida?

R. El 16 de julio de 1980, cuando en el Salón de las Columnas de Moscú fui elegido presidente del COI.

P. Pues cuando le dieron la medalla de la Generalitat dijo usted que aquel era el momento más importante de su vida. ¿Tiene razón Pujol cuando dice que usted sabe hacer las cosas justas en el momento justo?

R. Bueno, con el presidente Pujol nos conocemos hace muchos años y tuvimos bastantes conversaciones cuando yo era presidente de la Diputación y él no era nada. Muchos veían en él, yo también, un futuro gran político catalán.

P. ¿Cree en algún fetiche?

R. No. Excepto..., bueno, todo el mundo sabe que siempre estoy con una castaña en la mano. Comencé a jugar con una castaña hace más de 30 años, cuando dejé de fumar.

P. ¿Por qué el COI es tan intocable como Samaranch?

R. También se meten con nosotros, aunque cada vez menos, quizás porque somos una organización que no depende de nadie.

P. Precisamente, es un organismo no elegido democráticamente, sino por cooptación...

R. Bueno, yo diría que es elegido democráticamente. Elegido democráticamente entre nosotros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de septiembre de 1988