María Carbonell, pianista
Aunque no bastante conocida por la inmensa mayoría de nuestros melómanos, la muerte de la pianista María Carbonell, viuda de Massiá, no deja de constituir una sensibilísima pérdida para el mundo de la música catalana, ya que muchos de nuestros mejores intérpretes actuales recibieron de ella y de su esposo, el violinista Joan Massiá -fallecido en los primeros años de la década de los sesenta-, las más decisivas lecciones sobre el arte musical.Nacida en el año 1911, María Carbonell estudió en la Escuela Municipal de Música de Barcelona (actual Conservatorio Municipal) con la renombrada pianista Blanca Selva. Casada con Joan Massià, su vida y su actividad artística han de definirse como un profundo ejemplo de vocación musical, ya que, sacrificando la siempre más agradecida labor de concertista, se dedicó a formar a las generaciones no sólo de nuevos pianistas, sino de instrumentistas, para infundirles el difícil arte de la música de cámara. Si como intérprete el estilo de María Carbonell destacaba por su impronta emotiva antes que virtuosística, diríamos que este espíritu fue el que se esforzó en inculcar a sus alumnos.
Al lado de su labor pedagógica, también en la trayectoria de María Carbonell de Massiá destaca su incansable colaboración con las actividades concertísticas de la entidad Amics i Deixebles de Joan Massiá, así como la creación del Concurso para Jóvenes Intérpretes en 1980, que está dedicado a promover el conocimiento de la importante aportación compositiva de Joan Massià.


























































