La liberación de Gillo
Tras su liberación, Alain Gillo, el fotógrafo detenido en Afganistán desde septiembre pasado, se convierte en el último rehén francés que recobra la libertad. Para obtener la liberación de Gillo, Kabul exigía una petición de gracia como es debido del presidente Mitterrand. Esto es lo que el jefe del Estado francés acaba de hacer en un mensaje llevado a Najibulá por el secretario general del Quai d'Orsay. Esta medida de clemencia, pedida por razones humanitarias, concede satisfacción a un régimen que se encuentra en un aislamiento diplomático casi total. Pero no significa en absoluto que París haya modificado su actitud hacia el régimen procomunista de Kabul.No hay duda, sin embargo, de que el régimen de Kabul se agarrará al gesto de Mitterrand como a un salvavidas, encontrando en él un reconocimiento de esta legitimidad internacional que tanta falta le hace. Solamente la Unión Soviética y sus aliados, además de la India, consideran que el Gobierno de Najibulá representa al pueblo afgano. En este dificil contexto, el gesto de clemencia hacia Alain Gillo no puede producir más que buen efecto.
Mientras tanto, Kabul y Moscú se esfuerzan para dar al régimen una apariencia más presentable, como lo testimonia el cambio de un primer ministro comunista por uno "sin partido" o las tentativas de apertura hacia el mundo exterior, simbolizado en el reciente viaje a India.
30 de mayo


























































