Virginia Henderson

91 años y enfermera desde la I Guerra Mundial

Cuando estalló la I Guerra Mundial, Virginia Henderson tenía sólo 17 años. Se formó como enfermera asistiendo a los soldados estadounidenses heridos en la contienda europea, y desde entonces no ha dejado de vivir para la profesión. Es la autora material de la definición adoptada por 97 países sobre cuáles deben ser los objetivos profesionales de la atención al paciente, y autora, al mismo tiempo, del que ha acabado siendo el manual de la profesión, traducido a 22 idiomas. Henderson visitó esta semana Barcelona, donde recibió ayer -día internacional de la enfermera- el título de profesora honoraria de la Escuela de Enfermería de la universidad de Barcelona.

Henderson nació en 1897 en Kansas City. Es la quinta hermana de los ocho hijos de Daniel B. Henderson, un abogado especializado en la defensa de los derechos de los indios y que actualmente ocupa un lugar de honor en el Museo Smithsonian de Washington. "Su retrato está rodeado por el de 10 jefes indios, todos ellos con sus tocados de plumas", recuerda con nostalgia. "Fue el trabajo de mi padre, lo que me hizo ser consciente de la injusticia social", explica Henderson. Por este motivo, al llegar la I Guerra Mundial, se matriculé en la Escuela de Enfermería que la Armada de Estados Unidos tenía en Washington.Era una escuela pensada para formar enfermeras para todo el país y, en caso de que la guerra durara muchos años más, para proveer a los países europeos de asistentes médicos. "Lo único constructivo que ha hecho la Armada de EE UU fue esta escuela", bromea Henderson con malicia. Se graduó en 1921 y posteriormente, en 1926, se matriculó en la Columbia University Teachers, donde completó su licenciatura y obtuvo varios masters.

La gran diferencia entre la enfermería de entonces y la de ahora es que "en aquellos tiempos utilizábamos nuestros sentidos. Ahora son las máquinas las que suplen estas funciones. Los médicos actuales no tocan a sus pacientes", se lamenta.

Una de las grandes constantes que aparecen en los textos que ha escrito sobre su profesión es la influencia de los avances tecnológicos en la enfermería. Explica que la tecnología puede llegar a deshumanizar cualquier aspecto de la vida y, según Henderson, "la vida es una mezcla de temas artísticos", lo que ella llama el arte de vivir.

En 1955, el Consejo Internacional de Enfermería -integrado por 97 países- adoptó la definición que Henderson realizó para definir cuál debe ser la función de las enfermeras. Según esta doctora honoris causa por cinco universidades, el objetivo es "ayudar a los individuos enfermos o sanos a realizar aquellas actividades que él mismo realizaría si tuviera la fuerza, voluntad y conocimientos necesarios".

Henderson ha sido enfermera de sí misma a lo largo de su vida. No tiene ningún secreto que justifique la vitalidad y energía que irradia a sus 91 años de edad. En su reciente visita a España aprovechó para visitar un tablao flamenco, y no tiene ningún reparo en reconocer que volvió al hotel a las tres de la madrugada.

Sólo hay un secreto que no ha logrado descifrar en su dilatada experiencia en el mundo de la sanidad: por qué los médicos tienen una caligrafía tan ininteligible en sus recetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 12 de mayo de 1988.

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