Un deporte nómada

, El ciclismo es un deporte nómada por excelencia. Cada día una ciudad, un hotel, un restaurante, y cada día una sala de prensa que se instala en los lugares más inverosímiles.
En esta Vuelta los periodistas empezamos haciendo uso de la sala de plenos del Cabildo Insular de Santa Cruz. El grupo socialista dio explicaciones al presidente del Cabildo por la cesión de la sala.
Sucesivamente las máquinas de escribir resonaron en recintos como pabellones de deportes, en Béjar y Valladolid, el colegio de Huérfanos Ferroviarios de León o la dependencia de un hotel como en Las Palmas.
En el alto de la Estación de Brañillín, los relatos sobre los esforzados de la ruta y sobre la gran victoria de Álvaro Pino, fueron elaborados en el garaje en el que habitualmente están las máquinas quitanieves. En Oviedo se eligió el antepalco del teatro Campoamor, en Santander el Palacio de la Magdalena, sede de la Universidad de verano Menéndez y Pelayo, y en Jaca el Palacio de Congresos. El jueves, en el alto de Valdezcaray, la sala de prensa estaba situada en las oficinas de la estación de invierno, unos metros más arriba de la meta. Los periodistas tuvieron que dejar sus coches ante las oficinas y trasladarse a la meta en un telesilla.
"Eso no es nada", recordó un colega: "Yo he llegado a pasar crónicas desde el altar de una iglesia". Otro colega recordó los aromas a güisqui que respiró en la sala de prensa de una destilería que este año se visita nuevamente.


























































