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Entrevista:

Roca: "Quiero seguir"

El presidente de la Federación Española de Fútbol prepara su reelección

, José Luis Roca, un empresario aragonés de 54 años, ha sido un presidente de la Federación Española de Fútbol contestado desde que accedió al cargo, en noviembre de 1984. Si dificil fue suceder a Pablo Porta, el mandato de Roca ha sido una eterna polémica. La Administración no le quiere, el ministro de Cultura no contestó a sus peticiones de audiencia, la Liga Profesional y la Asociación de Futbolistas (AFE) le han marcado como su enemigo. Quienes le auparon a su cargo, sus compañeros los presidentes de federaciones territoriales, le han retirado su apoyo. Ganó un voto de censura con un resultado de empate. Roca, aunque está solo, como buen aragonés, es cabezota en sus intenciones y quiere seguir en el cargo. Espera el momento oportuno para lanzar la bomba de su candidatura.

Pregunta. ¿Le gustaría seguir en el cargo cuatro años más?Respuesta. Quiero seguir. Si no me gustase, no estaría aquí A nadie le obligan a seguir Este cargo no es obligatorio; es voluntario. Ojalá sacase ahora los 250 votos de los 446 del pleno que conseguí hace cuatro años. Si supiese que tenía esos votos, no lo dudaría ni un momento.

P. ¿Merece la pena presentarse a la reelección cuando ha recibido tantos palos?

R. Si hubiera que valorar el puesto simplemente, creo que sí. Cuando uno ha aprendido en cuatro años, en otros tantos puede dar más de sí. No me preocupan las críticas, porque sé que están orquestadas.

P. ¿Achaca su mala imagen, como dirigente, a los medios informativos?.

R. No. La mala imagen me la creo y me la forjo yo mismo. Lo que sí sé es que antes de conocerme, alguien ya..., algunos medios dijeron que no valía.

P. Sus compañeros de federaciones territoriales, que hace cuatro años le defendieron, ahora le retiran su apoyo.

R. Todavía no me lo han manifestado. Cada uno es libre de opinar lo que quiera. Hay algunos de los que ahora opinan que a lo mejor, cuando llegue el pleno federativo, no serán presidentes ni miembros del mismo. Algunos me han dicho que no están en contra mía, que he pasado una época de transición. Me lo han dicho dos de mis más directos colaboradores, Ángel María Villar y Juan Padrón, y creen que un cambio sería bueno.

P. ¿Se equivocan?

R. No sé, Ellos sabrán por qué actúan así. En mi mandato de presidente, ellos han estado en mi junta directiva y han ten¡ do responsabilidades importantes dentro del fútbol español. Luego creo que si yo me he equivocado, nos hemos equivocado todos, porque yo no he sido presidencialista.

P. ¿Le han podido entonces traicionar?

R. No. No creo que exista la traición. Existen situaciones, y los hombres somos circunstancias de su propia persona y del entorno que le rodea.

El consenso

P. Tampoco ha dado buena imagen ante la Administración

R. No tengo que dar buena imagen ante la Administración. Fui elegido por los hombres del fútbol democráticamente, por mayoría absoluta, y debo ser respetado. Creo que, teniendo o no significación política, respeto al presidente que han elegido los españoles. Luego todo el mundo debe respetar al presidente que han elegido los hombres del fútbol.

P. Ahora se pretende un candidato de consenso para su sustitución. ¿Usted no lo ha sido?

R. Si ser hombre de consenso pasa por decir sí a todo lo que le ordenan a uno, sea bueno o malo para el fútbol español, yo no he sido ese hombre Si la Liga quiere más competencias de las que tienen los estatutos, no estoy de acuerdo con ella. Respeto los intereses de un sindicato como la AFE, porque, como empresario, he negociado muchos convenios colectivos. Ellos quieren lo mejor para ellos, y nosotros, lo mejor para los demás. Ahora, si para el futuro presidente que venga el consenso es decir sí a todo lo que le digan los demás estamentos, pues entonces huelga esta casa.

P. Pues ahora es precisa mente lo que se busca.

R. No. Que conste que a mí no me han dicho eso. He leído que el secretario de Estado para el Deporte dice que va a ser neutral.

P. ¿Y usted qué cree?

R. No tiene por qué decirlo porque eso debía de estar ya implícito, ¿no?

P. ¿Cree que Villar puede ser el hombre del consenso?

R. Lo tendrán que decir los demás estamentos, porque más aglutinados que los tengo yo ahora no los puede tener nadie. En mi junta directiva hay hombres importantes de la Liga, de las federaciones territoriales, de clubes de Segunda B y Tercera División, el presidente de los árbitros y el de los entrenadores. Por primera vez en la historia, después de 20 años, se sientan alrededor de la mesa de la federación los presidentes del Barcelona y del Madrid.

P. Si Villar, uno de sus máximos colaboradores, es el hombre del consenso, ¿usted se presentaría a la releeción?

R. Si eso se produce, he dicho a mis más directos colaboradores que José Luis Roca no sería un obstáculo para que llegue esa paz que todo el mundo pide en el fútbol. Lo que pasa es que el fútbol, a cuyos hombres conozco bastante bien, es un conjunto de intereses personales, de clubes o de federaciones, y es muy dificil de compaginar. Además, el consenso no puede existir nunca.

P. ¿Si se presenta algún candidato más que Villar, entonces usted también lo hará?

R. La Federación Española es tan importante que no va a haber un solo candidato. Habrá cuatro o cinco.

El 'delfín'

P. ¿Villar se puede considerar su delfín?

R. No creo. Como dije que yo no era el delfín de Pablo Porta, creo que si Angel Villar llega algún día a ser presidente de la federación hará lo mismo que hacemos los demás: recoger lo bueno que teníamos y procurar mejorarlo. Tengo la satisfacción de que hombres de mi junta directiva quieran ser presidentes de la federación. Eso significa que elegí un buen equipo.

P. ¿Qué le parece que el cargo sea remunerado?

R. Es el mayor error que pueden cometer en su vida. El que se siente aquí con cargo remunerado tendrá unos problemas gravísimos.

P. ¿Qué presuntos candidatos a sustituirle considera más peligrosos?

R. No tengo ningún rival. José Luis Roca no tendrá nunca rival. Será muy dificil que un presidente saque los votos que yo saque hace cuatro años.

P. ¿La presencia en su directiva de Aurtenetxe y Mendoza puede ser decisiva para ganar unas elecciones?

R. No. Es lógico que Aurtenetxe se incline por otro vasco, Villar. Por afinidad me parece una fórmula correcta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de mayo de 1988