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LA CARRERA HACIA EL ELÍSEO

Los candidatos franceses enfilan la recta final

Los candidatos a la presidencia de la República enfilaron ayer la recta final antes de la primera vuelta, el próximo domingo 24 de abril, con la escasa incertidumbre que proporcionan los cinco días que quedan de activismo mitinero y de propaganda en los medios de comunicación públicos.

Después de la prohibición de toda publicidad comercial en el arranque de la campaña oficial y de la prohibición. de la publicación de encuestas electorales a partir del domingo, la confrontación entre los candidatos queda prácticamente reducida a las pautadas y cronometradas intervenciones radiofónicas y televisivas -que sólo reúnen un 9% de audiencia- y a los mítines.Aunque todas las quinielas den como finalistas de la primera vuelta al primer ministro Jacques Chirac y al presidente de la Re pública, François Mitterrand, estos días de máxima discreción ofrecen un margen para las dudas y permiten especular con los cambios en el sentido del voto. Raymond Barre, la gran esperanza blanca preelectoral, hundido justo al entrar en campaña, entró en la última semana con una ligera alza en sus expectativas de voto, a Sólo cuatro, puntos de Chirac, en ligera baja. Mitterrand enfrentó los últimos días con un baile de cifras -unos con resultados a la baja y otros al alza- algo insólito en esta campaña electoral.

Pero la mayor incógnita es el nivel de votos que va a obtener el candidato ultraderechista Jean Marie Le Pen, a quien los sondeos electorales atribuyen alrededor de un 12%. El candidato del Frente Nacional asegura que en todas las anteriores elecciones los sondeos se equivocaron siempre, ante la dificultad de muchos de sus electores en identificarse como tales. Le Pen espera obtener, por esta regia, unos resultados mayores que los que marcan las encuestas. Los institutos de opinión aseguran, sin embargo, que los electores de Le Pen se hallan actualmente menos inhibidos cuando se trata de explicar, su voto. En algunos casos -han realizado los sondeos reproduciendo exactamente el secreto de la votación para ajustar mejor los resultados. Todo ello conduce a creer que la previsión de un 12% para Le Pen se halla muy cerca de la realidad.

Le Pen ha acentuado sus ataques a Jacques Chirac, mientras sus lugartenientes realizan la labor complementaria de recordar una y otra vez que si la derecha quiere batir a Mitterrand son indispensables los acuerdos electorales entre la primera y la segunda vuelta. Mitterrand ha multiplicado sus apariciones públicas, hasta ahora limitadas a los grandes mítines, mientras su estado mayor pone en marcha a los militantes del partido socialista, desmovilizado y un tanto marginado en esta campaña sin puño ni rosa, en la que la propia definición ideológica de esta organización está totalmente ausente. El presidente de la República, según la mayoría de los observadores, se ha dormido un tanto en los laureles gracias a una campaña basada sólo en cuatro grandes mítines y en la larga Carta a todos los franceses.

Raymond Barre, el tercero en discordia, ha seguido espigando sutiles ataques contra su consorcio de la derecha Jacques Chirac, sin romper el pacto de no agresión y de mutua asistencia en la segunda vuelta que une a los candidatos. Pero sus intervenciones no consiguen borrar la sensación de que la dialéctica electoral se halla situada ya en la segunda vuelta, en la que se enfrentarán los dos grandes candidatos que encabecen la primera, Chirac y Mitterrand, según todas las previsiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de abril de 1988