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La autopsia establece que Mikel Lopetegui se suicidó

LA MUERTE DE UN PRESO DE E.T.A.La autopsia efectuada al cadáver del preso etarra Mikel Lopetegui Larrarte, que fue hallado colgado de la cisterna de su celda en la prisión de Herrera de la Mancha (Ciudad Real) sobre las tres de la madrugada de ayer, establece que la muerte responde a una "etiología suicida". El informe de la autopsia provisional, dado a conocer anoche por el presidente de la Audiencia de Ciudad Real, Julián Pérez Templado, señala que el cuerpo no presenta lesiones externas, salvo un "surco de ahorcamiento" en torno al cuello. La juez de Manzanares, Carmen Lamela, que instruye el caso, calificó el hecho como "un claro suicidio".

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ENVIADO ESPECIAL, La autopsia, realizada por los forenses Jesús Martín Tabernero y Bernardo Camacho Antequera, señala como causa de la muerte una "asfixia por suspensión" provocada por una sábana retorcida con un nudo simple y posterior de seis centímetros que le causó congestión vascular y falta de oxígeno en el cerebro. El cuerpo también presentaba, según el informe, "fractura del asta derecha del hueso hioides".Sobre de las tres de la madrugada de ayer y en el curso de un recuento rutinario, un funcionario comprobó a través de la mínima de la celda individua[ número 117 del módulo III, ocupada por Lopetegui, de 34 años, que ésta se encontraba vacía. El funcionario avisó al jefe de servicios y ambos entraron en la habitación del preso, hallando a éste colgado de un trozo de sábana que estaba anudada a la conducción que surte de agua a la cisterna del modoro de la celda, según una nota oficial de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias. Los funcionarios descolgaron el cuerpo y trataron de reanimarle, sin resultado. Según la autopsia, la muerte debió producirse sobre las diez de la noche del martes.

Tras el descubrimiento del cuerpo, el director en funciones de la cárcel, José María Pérez Peña, avisó a la juez de Manzanares.

Comprobación y asamblea

Un grupo de reclusos etarras pidió al director que les permitiera ver el cadáver de Lopetegui, lo que les fue concedido. Los presos pasaron en grupos de cuatro a ver el cuerpo al que rindieron un pequeño homenaje. El cadáver fue llevado a continuación a la sala de comunicaciones de la cárcel, donde quedó custodiado por dos guardias civiles y un funcionario de la prisión hasta su traslado, a las cuatro de la tarde, al cementerio de Manzanares, donde se efectuó la autopsia.

El preso no dejó ninguna nota explicativa. Horas antes había participado, al parecer, en una asamblea realizada por el colectivo de presos etarras, sin que nadie advirtiese en él ningún síntoma de inquietud o nerviosismo. En su expediente médico consta que en 1984 fue visitado por un psiquiatra privado en la cárcel de Alcalá-Meco, donde entonces estaba interno, que le trató de una depresión. El médico no apreció otros trastornos mayores. Lopetegui no fue tratado en ninguna ocasión en el hospital psíquiátrico penitenciario, aunque en su ficha constan varias visitas al hospital para ser tratado por otros médicos (otorrino, odontólogo, aparato digestivo y otros).

La muerte del recluso fue comunicada por teléfono a sus familiares, quienes se trasladaron inmediatamente al Ayuntamiento de Tolosa y se pusieron en contacto con los concejales de HB para conocer más detalles del suceso. Fuentes penitenciarias aseguraron que la situación en la prisión ayer era normal y que no se estaban realizando asambleas. "Todo discurre con absoluta normalidad", manifestó un funcionario.

Funcionarios de la cárcel calificaron a Lopetegui de hombre "tranquilo" y añadieron que últimamente no habían advertido en él ningún signo de depresión. El recluso mantenía dentro de la prisión un buen comportamiento. Fuentes penitenciarias aseguraron que era bastante individualista y que entre sus aficiones se encontaba el kárate.

Nicolás Lopetegui, hermano del fallecido, declaró anoche que había hablado con un compañero del etarra, quien, según dijo, le comentó textualmente: "A Mikel le ha matado la cárcel". Nicolás Lopetegui anunció que el cadáver de su hermano será trasladado a Tolosa, su localidad natal, a las 9.30 de la mañana de hoy, y pidió "a los gobernadores civiles y a las fuerzas armadas que no se interpongan".

José María Elosúa, que habitualmente se ocupa de la defensa de los etarras recluidos en Herrera de la Mancha, señaló, por su parte, que "el informe de los forenses se ha hecho con excesiva rapidez". "Parece que hay un ínterés por parte de los poderes públicos de reflejar, aunque sea en las conclusiones provisionales, la posibilidad del suicidio". Según el abogado, "Mikel no tenía ningún desencanto".

En medios de la prisión se comenta la posibilidad de que Lopetegui estuviera atravesando una crisis psicológica al ver que los contactos entre el Gobierno y ETA quedaban rotos tras el secuestro del industrial Emiliano Revílla. No obstante, fuentes de las Gestoras pro Amnistía han asegurado que tales versiones son "una pura intoxicación del Gobierno español".

[Medios nacionalistas vascos citados por la agencia Efe señalaron que Lopetegui había iniciado en 1984 contactos para acogerse a la reinserción social, que quedaron suspendidos porque el etarra no quiso renunciar de forma expresa a la lucha armada. Fuentes oficiales del Ministerio de Justicia, consultadas al respecto por este periódico, negaron que Lopetegui hubiese cursado petición alguna en tal sentido] .

Por su parte, el dirigente de HB José María Olarra afirmó que la muerte de Lopetegui es "un asesinato anunciado por las últimas declaraciones de Interior". Olarra sustentó su hipótesis de que el suceso es un asesinato, punto de vista que comparten algunos familiares de Lopetegui, en el testimonio expuesto por un amigo de la víctima que visitó al preso el sábado último. Esta persona afirma que Lopetegui se encontraba ese día en " perfecto estado fisico y psíquico y con mucha moral", informa desde San Sebastián.

El testimonio de esta persona, cuyo anterior contacto con Lopetegui se produjo hace tres años en la cárcel de Carabanchel, permitió ayer a Olarra sostener la tesis del asesinato, una idea avalada, a su juicio, por las declaraciones atribuidas al Ministerio del Interior en las que se aludía a posibles divergencias en el conjunto de los presos de ETA y a la existencia de una supuesta facción blanda que habría logrado imponerse al otro sector tras la ruptura de las conversaciones con el Gobierno.

"Muy duro"

"No nos creemos", dijo el dirigente de la coalición Herri Batasuna, "que un preso que estaba el sábado perfectamente haya aparecido hoy [por ayer] suicidado". La hermana y otros familiares de Lopetegui sustentaron idéntica opinión y presentaron al preso muerto como un militante "muy duro, nada deprimido, siempre animoso" y contrario a la reinserción.

Beni Lopetegui, hermana del fallecido, subrayó que Mike1 estaba siempre animado, y que la últínia vez que le visitó en la prisión, hace unas semanas, se mostró esperanzado en poder abandonar la cárcel, con la negociación, en el plazo de año y medio o dos años. De acuerdo con sus familiares, Lopetegui no tenía problemas de salud y conservaba intacta su moral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 1988

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