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Carlo de Benedetti pacta con el Gobierno belga el control sobre la SGB

La toma de control del mayor holding belga, la Société Générale de Belgique (SGB), por el hombre de negocios italiano Carlo de Benedetti parecía ayer imparable, después de que la justicia bruselense impidiese la contraofensiva de la dirección del banco. Seguro de haber logrado su meta, el amo de la multinacional italiana Olivetti expuso ayer, en una multitudinaria conferencia de prensa celebrada en la capital belga, las líneas generales de su proyecto, que consiste en convertir a la SGB "en el primer gran holding europeo" cuando, dentro de cinco años, desaparezcan las fronteras con el mercado único.

Para rematar su asalto a la célebre institución financiera belga, Benedetti va ahora a lanzar una oferta pública de adquisición (OPA), a través del Banco Duménil-Leblé y de la sociedad Cerus, sobre el 15% del capital de la SGB, que, añadido al 18,6% que ya posee, le permitirá acabar de adueñarse de un banco cuyos recursos ajenos superan los de los tres primeros bancos españoles sumados y que controla un tercio de la economía belga.Para intentar reducir el peso del condottiero italiano en el capital de un holding conocido popularmente como el pulpo, a causa de sus numerosas ramificaciones, el gobernador de la SGB, René Lamy, anunció el lunes una ampliación del capital de su banco mediante la emisión de 16 millones de nuevos títulos, cuya adquisición estaría reservada a "accionistas de confianza".

Esta "operación absurda", según la describió el propio Benedetti fue prohibida ayer por el tribunal de comercio de Bruselas, que la consideró ¡legal a partir del momento en el que la OPA había sido formulada horas antes.

Tras la sentencia, René Lamy sólo disponía aún de un único medio a su alcance para contraatacar: lanzar una contra-OPA; pero la operación parecía harto difícil, motivo por el cual las autoridades belgas optaron entonces por el diálogo, y el ministro de Finanzas, Mark Eyskens, recibió a media mañana al industrial italiano.

Aunque acaso queden algunos cabos por atar, en el encuentro de Eyskens con Benedetti se debió fraguar un principio de acuerdo, a juzgar por las declaraciones de ambos. El ministro afirmó ser "razonablemente optimista". Por la tarde su interlocutor italiano fue incluso más explícito al señalar que Eyskens le manifestó su interés por que el centro de decisión de la SGB permanezca en Bélgica, una preocupación que Benedetti aseguró compartir hasta el punto de desear que el futuro presidente del consejo de administración sea belga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de enero de 1988

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