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El drama del cáncer

EN ESTADOS Unidos, el 5051. de los enfermos de cáncer consiguen curarse mientras en España ese porcentaje no logra pasar del 35% al 40%, según se ha puesto de relieve en la IV Conferencia Europea de Oncología clínica y Enfermería Oncológica, recientemente celebrada en Madrid. La diferencia entre una cifra y otra no pone en cuestión la capacidad de los oncólogos españoles ni de los medios tecnológicos de que disponen, sino, ante todo, el insuficiente protagonismo de la medicina preventiva en un campo tan necesitado de ella como éste. También la escasa asignación de recursos dedicados a la investigación.En España mueren de cáncer cada año unas 60.000 personas y otras 100.000 enferman de este mal en el mismo período de tiempo, cifras que sitúan a nuestro país en unas tasas intermedias en relación al conjunto de Europa. El cáncer ha pasado a constituirse en la segunda causa de muerte en los países desarrollados, con siete millones de fallecidos cada año, y, al mismo tiempo, produce anualmente nueve millones de nuevos pacientes aquejados de esta enfermedad. El 35% de los pacientes españoles aquejados de cáncer se ponen en contacto con el médico cuando ya existe metástasis, es decir, cuando el mal ya está extendido. Este dato pone en evidencia la todavía insuficiente concienciación de los españoles ante la amenaza de esta enfermedad, que quizá tiene que ver con la falsa creencia de que es incurable, como se desprende de los resultados de la encuesta Los europeos y la prevención del cáncer, realizada por el programa Europa contra el cáncer, patrocinada por los jefes de Estado de los países de la CE para los años 1987-1989. Según esta encuesta, España es el país europeo con mayor porcentaje de personas que no creen que el cáncer sea evitable, lo que constituye un serio obstáculo psicológico en la lucha contra esta enfermedad.

A juicio de los expertos, la educación sanitaria juega un papel primordial en la prevención del cáncer. El conocimiento de que este mal no es incurable por definición permite ganar un tiempo precioso para el diagnóstico y tratamiento precoces al acudir el ciudadano sin miedo ante cualquier manifestación sospechosa. Sin embargo, no es ese factor el único que explica el retraso de nuestro país en el área preventiva. La escasez de especialistas y la actual situación de la sanidad pública española, con sus listas de espera y una atención primaria masificada e insuficientemente especializada, contribuyen de manera importante a que el contacto se retrase o que nunca llegue a producirse. El porvenir del canceroso depende en gran parte del primer médico que le ve y también de la coordinación de los distintos especialistas implicados. De ahí la importancia de potenciar el primer contacto del ciudadano con el sistema sanitario, que es la atención primaria, y de coordinar los sistemas de información y los distintos servicios implicados en la lucha contra el cáncer, tan dispersos en la red sanitaria española.

Junto a la multiplicación de los actuales medios, tanto personales como materiales -duplicar las máquinas de radiación, mejorar la distribución de las existentes y crear un grupo de 4.000 enfermeras especializadas, entre otros aspectos-, España necesita urgentemente la puesta en marcha de un plan nacional contra el cáncer que anime a la población a tratarse preventivamente y le informe de la incidencia de la dieta y de los factores ambientales, así como de la nocividad del tabaco, causa de gran parte de los cánceres, en la propagación de esta enfermedad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 16 de noviembre de 1987.

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