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Crítica:

El primer Fellini

En los años cincuenta, Fellini rueda películas dentro de la estética neorrealista entonces imperante consiguiendo ya en aquel momento obras considerables, como Los inútiles, crítica del aburrimiento de la vida provinciana.En Las noches de Cabiria, Fellini crea uno de los personajes más conmovedores de su obra, la prostituta Cabiria, directa heredera de Gelsomina, personaje principal de La Strada (la misma actriz: Giulietta Masina, su esposa). Víctima de una sociedad brutal y, al mismo tiempo, de su propia ingenuidad, de su incapacidad para adaptarse a la realidad, Cabiria se refugia en el sueño, en la pura ilusión, entrando en un mundo fantasmagórico, exponente claro del propio mundo, funambulesco y fantasmal, de Fellini. Aunque con disimulo, Fellini da por primera vez rienda suelta a sus fantasmas.

Las noches de Cabiria se emite hoy, por TVE-1,a las 22

15.

Precisamente por hallarse entre el testimonialismo y la fantasía, Cabiria es una encrucijada básica para entender a Fellini, una película que ha atraído a toda clase de públicos y un éxito que se renueva siempre.

A través de varios episodios a cual más calamitoso, Cabiria conserva su ingenuidad y una cierta nobleza, y, como la Justine de Sade, surge del mundo real para convertirse en un personaje casi alado, irreal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de octubre de 1987

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