Luis sustituye a Venables al frente del Barcelona

Luis Aragonés, ex técnico del Atlético de Madrid, se hará cargo hoy de la plantilla profesional del Barcelona hasta final de temporada en sustitución del británico Terry Venables, destituido por la directiva del club. Luis, que realizó un viaje relámpago a primera hora de la tarde de ayer, llegó a un acuerdo con Josep Lluís Núñez, el presidente azulgrana, y Joan Gaspart, vicepresidente, después de que éstos despidieran a Venables, y dirigirá al equipo el sábado en San Mamés. La reunión de la junta de anoche rubricó las decisiones tomadas por la cúspide.

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"Ya sé la decisión, pero me la guardo hasta la noche", declaró Venables a la salida de la reunión que mantuvo en la mañana de ayer con la comisión deportiva del Barcelona, integrada por Núñez y los vicepresidentes Nicolau Casaus y Gaspart. Éstos acababan de destituirle y a las 12.00 horas llamaron telefónicamente a Luis para que viajara urgentemente a Barcelona.El ex técnico del Atlético llegó al aeropuerto de El Prat a las 15,45 y se reunió durante dos hora; con Gaspart y, más tarde, con Núñez en el despacho del vicepresidente para formalizar un acuerdo que tendrá una duración de nueve meses, hasta el 30 de junio de 1988, y por el que recibirá aproximadamente unos 35 millones de pesetas. Luis solicitó a Carlos Rexach como segundo entrenador y a un preparador físico.

El regreso de Luis a Madrid, a las 19.00, coincidió con el inicio de la reunión de la junta azulgrana. Dos horas después, Gaspart y Venables ofrecieron una conferencia de prensa en la que se encontró a faltar al traductor del técnico, Graham Turner, lo que provocó multitud de confusiones.

Las explicaciones

El vicepresidente informó de que durante la reunión de la mañana con el técnico inglés se le plantearon tres vías para solucionar el problema: quedarse, continuar en el equipo técnico con un nuevo entrenador o llegar a un acuerdo para rescindir su contrato. Venables decidió hablar en castellano cuando comprobó que Gaspart no había traducido correctamente su primera explicación, en la que dijo: "Al entrar en la reunión lo hice con ganas de continuar al frente del equipo. Cuando he oído las opiniones de los dirigentes, he comprobado que la única solución positiva era mi marcha". Y añadió: "La decisión adoptada es prematura porque tan sólo se llevan jugados cuatro partidos de Liga. Dejo un buen equipo, quizá algo confundido, pero los jugadores no han tenido nada que ver en mi marcha. Menotti, en cambio, cuando se fue, me dijo que lo único bueno que me dejaba eran tres jugadores".

La insistencia de Gaspart en asegurar que la rescisión de su contrato y el de su ayudante, Allan Harris, había sido de mutuo acuerdo tiene relación con la resolución definitiva del compromiso, ya que Venables tiene garantizados algo más de 60 millones por temporada. "No es ni cese ni destitución; simplemente, deja de ser entrenador del Barcelona", llegó a señalar Gaspart.

Un informador británico preguntó si habían cortado la cabeza de Venables para salvar la de Núñez, a lo que el portavoz azulgrana contestó dirigiéndose a los periodistas locales: "Estos ingleses os están haciendo buenos; a partir de ahora, no os criticaré más". "Yo veo", señaló, "que Venables tiene la cabeza sobre sus hombros'". ¿Y no han sentido vergüenza al tomar esa decisión cuando el presidente dijo que antes de echar a Venables se iría, él?, preguntó uno español. "No se siente vergüenza si se cree que se hace lo mejor para la entidad", respondió Gaspart.

Mientras tanto, Venables mostraba grandes deseos de abandonar la conferencia e incluso debió ser retenido por Gaspart hasta su finalización. El técnico terminó diciendo que se siente muy satisfecho del trabajo desarrollado en el Barcelona y que se queda, de momento, en la ciudad. En el recuerdo, sin embargo, dejó frases como ésta: "El que yo me vaya no es una solución a los problemas".

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