II CAMPEONATOS MUNDIALES DE ATLETISMO

El tronco marca la diferencia

Moses, aparentemente, ganó porque lanzó la cabeza hacia delante. Cuando se paró la imagen, sólo se veía su cuello buscando la línea de llegada desesperadamente. Pero lo hacía para arrastrar el tronco, que es la zona del cuerpo que decreta la llegada del atleta.Desde que en 1968 se sustituyó la cinta por los sistemas eléctricos de medición, la posición y el tiempo en la llegada se miden a través de una película. La foto es entregada a unos jueces, que la impresionan sobre una pantalla. La imagen tiene debajo la medición del tiempo en centésimas de segundo, y a través de los sistemas más perfeccionados trazan la línea recta desde la primera parte del tronco que cruza la llegada hasta el tiempo que hay en la parte inferior.

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No valen la cabeza, ni el cuello, ni los dedos, ni los brazos, ni los pies. Los jueces mueven la imagen hasta que encuentran el tronco, válido desde que sale del cuello y los hombros hasta la cintura. Siempre es la parte superior la que sale primero porque el atleta se lanza hacia delante para buscar pasar antes la zona válida que los pies.

En las carreras, el tronco es siempre la parte del cuerpo que se utiliza para todas las mediciones. Porque en las pruebas de velocidad, por ejemplo, la medición de la velocidad del viento se realiza a una altura de 1,22 metros, que se entiende que es la zona del cuerpo, coincidente con el tronco, donde más beneficio puede recibirse.

Tirarse en plancha

En las situaciones límite, los atletas buscan con desesperación cualquier oportunidad para arañar las centésimas que permitan batir un récord o conseguir una medalla. Es un esfuerzo que puede valer por toda una temporada. Las últimas grandes competiciones han sido pródigas en este tipo de acciones. Algunos atletas han visto cambiar su suerte después de tirarse en plancha sobre la línea de llegada.

Moracho no olvidará la semifinal de 110 metros en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. Había Ilegado a la parrilla final en cuarta posición, concierta holgura sobre sus adversarios. Este puesto le daba una plaza en la final. Moracho corrió un tanto relajado los dos últimos metros, sin sospechar que el canadiense Glass se lanzaba de cabeza hacia la meta. El impulso de Glass le llevó a la final. Su tronco había pasado antes que el de Moracho.

Estos casos se han repetido en los últimos años. Steve Ovett repitió en Los Ángeles la operación. de Glass. El británico también tuvo fortuna en su intento y se colocó entre los ocho finalistas. Quizá la acción más espectacular corrió a cargo del fondista finlandés Marti Vainio en los pasados Mundiales de Helsinki. Retrasado varios metros tras el soviético Abramov en la prueba de 5000, logró colocarse casi a su alcance en la llegada. Como el margen de espacio para adelantarle era mínimo, Vainio se tiró sobre la línea y ganó la medalla de broce entre el delirio de sus compatriotas. Además de su arrojo, al finlandés le ayudó su estatura: casi 1,90.

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