Denunciada la pérdida y cobro de dos cheques por medio millón, enviados por correo certificado

Dos cheques al portador, por un valor total de 483.000 pesetas, que fueron enviados a Madrid en cartas certificadas, fueron extraviados y cobrados por un desconocido en una sucursal madrileña del Banco de Bilbao. El remitente del cheque, Luis Burdain, ha presentado denuncia por este hecho. Un portavoz de Correos señaló que los talones no se pueden remitir en cartas certificadas a no ser que se depositen como valor declarado.Luis Burdain, de 50 años, repartió el dinero obtenido de la venta de una finca entre sus familiares y de los de su esposa, María Pilar Uranga, de 47 años. El matrimonio, residente en Ondarribia (Guipúzcoa), se desplazó el 1 de junio hasta Rentería para enviar por correo certificado seis cheques, por un valor total de más de dos millones de pesetas.

Cinco talones -entre ellos dos al portador- no fueron recibidos por sus destinatarios. Los cheques al portador, por valor de 483.000 pesetas, iban dirigidos a una joven de 17 años, Ainhoa Uranga Gómez, y a José Luis Uranga Arrieta, minusválido. "Como mi sobrina es menor de edad y mi hermano no puede deplazarse, enviamos los talones al portador para que pudiera cobrarlos alguien por ellos", afirma María Pilar Uranga.

A los pocos días de remitir los talones, Uranga se puso en contacto con sus familiares en Madrid: ninguno había recibido su dinero. Llegó el 12 de junio y el dinero no daba señales de vida. Luis Burdain se personó ese día en la sucursal del Banco de Bilbao en Rentería con la intención de anular el cobro de los cheques remitidos. Demasiado tarde. Horas antes, un desconocido había extraído de su cuenta corriente las 483.000 pesetas.

Los dos cheques al portador estaban cruzados, por lo que el desconocido tuvo tiempo de abrir una cuenta corriente en la sucursal del Banco de Bilbao en la calle de Atocha, 59, ingresar el dinero y limpiar su cuenta como si tal cosa. Todas estas operaciones las hizo con un carné de identidad falsificado.

Según un portavoz de Correos, "este envío es ilegal, ya que los talones sólo pueden ser remitidos por transferencia bancaria, giro postal o como valor declarado, si no sobrepasa las 50.000 pesetas". "Al enviarlo por correo certificado", añadió, "los remitentes asumen un riesgo innecesario". Correos distribuyó 28 millones de cartas certificadas en los cuatro primeros meses de 1987. Los 4.000 remitentes cuyos envíos se extraviaron recibieron una indemnización de 1.200 pesetas.

Correos y la policía realizan investigaciones paralelas sin ningún resultado hasta el momento. María Pilar Uranga se lamenta por la lentitud de las investigaciones: "Lo último que podiamos pensar es que alguien se dedique a abrir cartas y nadie haga nada por descubrirle".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 03 de agosto de 1987.