El resto de los españoles, decepcionante

Por un momento, la clasificación de la prueba colocaba entre los cinco primeros clasificados a Induráin, Blanco y Gorospe. Y, sin embargo, ellos mismos dieron la impresión de que todo eso era mera ficción. Induráin se mostraba disgustado al llegar a la meta: "Me ha faltado mucha ftierza". Blanco empezó muy mal según su director, González Linares. Y Gorospe medio había decepcionado. González Linares apuntó algo en la meta: "Ésto, o lo salva Delgado o los españoles vamos a hacer un papelón". Efectivamente, los españoles fueron dejando esas posiciones y fue Delgado quien terminaría mejor colocado. Alguno, también, hizo el pa pelón.Ángel Arroyo llegó a la meta disgustadísimo, sin ganas de hablar con nadie, buscando ropa limpia y agua. Lejarreta había hecho un tiempo meritorio para sus condiciones: "He tenido un bajonazo sobre el kilómetro 30, pero luego me he recuperado. Sí, había hecho contrarrelojes de 60 kilómetros en otras ocasiones, con buenos tiempos, pero cuando llegué al kilómetro 60 ya no me acordaba de eso". Gastón llegó con buen humor: "Tengo la calderilla [por caldera] hecha polvo, parece un motor Diesel, tac,tac,tac,tac".

Cada cual contaba su película, como Hernández úbeda, un gregario para quien la contrarreloj era otra historia diferente: "Hombre, yo no lo doy todo, me voy regulando un poco porque sino te vas a casa. Lo que pasa es que en mi caso no vas al límite porque no disputas la etapa". Pedro Muñoz, un corredor que parece perdido, hizo su tiempo, discreto y dijo: "¿Yo bien? En ésto nunca estás bien".

La estrategla de Pello

Pero, con todo, la peor historia fue la de Pello Ruiz Cabestany. ¿Quieres agua?", le dijo Jorge, su hermano, antes de salir. "No, no quiero", contestó. "¿Quieres que te dé un masaje en los riñones?", insistió. "No, no quiero", fue la respuesta. Luego, en la meta, Pello tardó cinco minutos en decir una sola palabra, hizo un mal tiempo y reconoció que había pasado mucha sed y le dolieron los riñones. Su carrera resultó un ejemplo de estrategia.

Pello salió sin agua y a bloque. "Fui a darlo todo en los primeros kilómetros para ver lo que podía pasar y podían pasar dos cosas: que aguantase o que me quedara. A mitad de recorrido me he dado cuenta de que no podía. Luego fue parado casi todo el tiempo. Pello reconoció que había sido un error inexplicable ir sin agua: "Sí, he cometido varios errores. Lo del agua fue fatal, porque luego me tomé glucosa en el avituallamiento, con lo que tuve más sed. Lo del agua se convirtió en una obsesión que me impedía correr a gusto".

Quien no tuvo obsesión fue Carlos Hernández (Teka) a 23.55 minutos del vencedor y último clasificado en la etapa. Hernández estaba en su papel y cumplió. Otros, no tanto.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS