La OIT, a favor de la flexibilidad laboral para revitalizar la economía

La difícil tarea de revitalizar la economía solamente podrá llevarse a cabo si se alcanza la flexibilidad laboral a través del "consenso social", afirma la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Según un estudio elaborado por la organización, las dos fuerzas componentes del mundo del trabajo intentan adaptarse a las nuevas técnicas de producción y a la fluctuación de las demandas del mercado ante una encarnizada competencia internacional, la persistencia de la recesión y el rápido ritmo de los cambios tecnológicos.

La prueba de la flexibilidad se encuentra en los cambios efectuados en la legislación laboral, en las condiciones de trabajo y en el sacrificio de algunas ventajas obtenidas con dificultad, manifiesta la OIT.

Pero "el éxito de las medidas de flexibilidad recomendadas para facilitar la transformación de las estructuras económicas e industriales depende casi exclusivamente de la acción y la participación concertadas de los interlocutores sociales", dice la organización.

Necesidad de consenso

El informe de la OIT afirma que la necesidad del "consenso social es la única enseñanza a extraer de las nuevas experiencias iniciaidas en esta década con la aplicación de una política de flexibilidad en los mercados de trabajo".La flexibilidad, "adoptada con optimismo por la mayoría de Gobiernos y empresarios y con reservas por muchos sindicatos" se consideró un medio de combatir la recesión, recuperar la competitividad, restablecer los márgenes de beneficio, impulsar el crecimiento y absorber el desempleo, pues para los empresarios tenía el objetivo de lograr costes de mano de obra competitivos y aprovechar las nuevas tecnologías

"Gobiernos y empresarios se dispusieron a simplificar los rígidos mecanismos que servían para determinar la remuneración y algunos Gobiernos implantaron políticas encaminadas a congelar los salarios, reducir o suprimir el salario mínimo, especialmente de los trabajadores jóvenes, reducir la importancia de la antigüedad en la remuneración y basar los aumentos en la mejora de la productividad en vez del índice de precios al consumo", afirma.

La política de flexibilidad, concluye la OIT, dejó de ser un simple método de reajuste a corto plazo para adquirir paulatinamente la dimensión de una estrategia compleja aplicable a plazo medio e incluso largo en todas las esferas de la vida económica, social e industrial".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 04 de julio de 1987.

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