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Crítica:'LOS BARRETT DE WIMPOLE'
Crítica

Melodrama inédito

Totalmente desconocido a nivel popular y sólo superficialmente citado en las enciclopedias mas exhaustivas, Sidney Franklin es, no obstante, un cineasta valorable. Desde el mismo año en que Griffith conquistaba un arte, 1914, y hasta casi finalizar los años treinta, Franklin realizó más de cincuenta películas.Con Norma Shearer de protagonista dirigió en 1934 Las vírgenes de Wimpole Street, donde, adaptando la obra teatral de Rudolf Besier, una poetisa enfermiza de alta sociedad se enamora de un poeta (Frederic March) de baja extracción ante los ojos y la mala uva intolerantes de su padre (Charles Laughton). Pero con el amor, recobra la mujer su salud.

Retirado del cine desde 1937, Franklin fue llamado de nuevo a filas veinte años después para dirigir la que sería su última película: un remake en colores destellantes de Las vírgenes de Wimpole Street. La ya algo eclipsada en 1975 Jenifer Jones retomaría el papel de la Shearer, y Bill Travers y John Gielgud serían, respectivamente, March y Laughton. Los Barrett de Wimpole Street es un producto Metro de lujo, de so fisticados vestuarios y decora dos de época suntuosos. No llegó a estrenarse en nuestras pantallas grandes y hoy, en las pequeñas, se nos presenta como un interesante descubrimiento para los aficionados.

Los Barret de Wimpole Street se emite a las 22.20 por TVE-1.

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