Requerimiento 'amable'
En el momento crucial de la hora cero electoral, pegatinas, fui requerida amablemente por un señor que te pide hora y te araña el cuello solicitándote la cruz que humildemente llevas sobre él.Lugar: principio calle del Betis, "tan bien hecha y restaurada", entre discoteca Río, de gente distinguida, y confitería Lidia, con más exquisitos a su alrededor. El vistoso requerimiento (¿delictivo?) no fue notado ni visto por el numeroso y diáfano público que paseaba por ella. Estuvo "tan bien hecho" que los presentes no pudieron, o no quisieron, hacer algo bien hecho.
La única satisfación que me quedó de ello es la diligencia, amabilidad y prontitud con que me atendieron en la comisaría de policía de la calle del Betis, y eso de verdad.
Y también me queda la esperanza de que en adelante, cuando se hagan las cosas bien hechas de verdad, no se cometan estos requerimientos delictivos tan vistosos y bien hechos tan a menudo como diariamente disfrutamos. Pues el señor amable y requiriente se llevó su cruz, que es lo que Sevilla necesita, mirando a la izquierda, a la derecha y al centro, pero sobre todo hacia adelante.-


























































