Entrevista:

Francisco Martínez Ortas

Un escritor español que no es profeta en su tierra

Francisco Martínez Ortas, un escritor español de 67 años residente en Londres desde 1959, se considera a sí mismo "un exiliado, quizá el último escritor exiliado". "No es una buena recomendación", dice humorísticamente, "pero es así". Y, considerando que su nombre sigue sin ser conocido en España y su trabajo sin aparecer en el Quién es quién de las letras españolas, editado por el Ministerio de Cultura, a Ortas no le falta razón. En América y Europa sus novelas gozan de notable aceptación.

Porque el escritor catalán, conocido en los medios editoriales internacionales como F. M. Ortas, ha hecho bueno una vez más el viejo dicho de que "nadie es profeta en su tierra". Ortas, que se enroló en la aviación republicana a los 17 años con un certificado falsificado para demostrar que tenía más edad, ha publicado varias novelas en América y en Europa con un éxito aceptable de público y crítica y ha sido traducido al inglés, holandés e italiano sin que consiga -para su tristeza, que se refleja a lo largo de la conversación con EL PAÍS- despertar el interés de sus paisanos.Ortas vive en la actualidad retirado, después de varios años de trabajo en una entidad bancaria española de la City, dedicado a lo que llama su hobby, la investigación sobre la parapsicología y el mundo del más allá. Esta investigación le ha llevado a escribir una novela con el título de Abc de la parapsicología, para la cual está intentando buscar un editor.

Su última novela, The last pharaon (El último faraón), publicada en inglés, en Londres, en el otoño de 1986 (Weidenfeld and Nicolson), está dedicada a la construcción por prisioneros de guerra del Valle de los Caídos, y narra los sufrimientos de los que intervinieron en su construcción tras dos personajes: un franquista del bando nacional y un republicano. El libro, que mereció una cariñosa crítica cuando apareció en cubierta dura, va a ser reeditado en rústica. El tema de novelar a través de las vicisitudes de dos personajes no es nuevo en Ortas, ya que su novela más conocida, publicada primero en México con el título Soldado y medio, con prólogo de Max Aub, y luego en España con el de Bajo dos banderas, gira en torno al diálogo de dos personas, un requeté navarro de los tercios carlistas y un soldado republicano. La acción se desarrolla durante la batalla del Ebro, en la que el requeté termina ciego, y el republicano, malherido. Ortas sometió el manuscrito de Soldado y medio a Carlos Barral, quien, al no poderlo publicar en España por la censura, lo envió a Juan Goytisolo a París. Goytisolo, a su vez, lo envió a una editorial mexicana, que encargó el prólogo a Max Aub. "Yo hubiera preferido que me lo prologara Ramón J. Sender", dice Ortas, "pero me dijeron que Aub era más conocido en México".

Su salida de España se produjo después de que le rechazaran una novela, Iris, escrita a máquina en 15 días y presentada al Premio Formentor de novela. Su obra quedó finalista junto con otras tres. Pero, manifiesta Ortas, José Luis Castillo Puche dijo que "se la cargaría la censura, con lo que yo la retiré, y, por primera vez, el premio fue declarado desierto".

Ortas, que ha colaborado en la revista Ondas, en El Noticiero Universal y en Radio Nacional de España, no se simpatiza con el actual Gobierno socialista, "a pesar de ser yo socialista e hijo de socialistas". "Creo que las cosas", dice, "siguen como antes". Para él, el centro de gravedad de la literatura en lengua castellana ha pasado de España a América Latina. Su máxima estrella, desaparecido Borges, es García Márquez.

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