Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
'VICIOS PEQUEÑOS'

Locas, loquitas, locas

La obra de Jean Poiret es de una potente astucia escénica. Un relato vodevilesco con sus situaciones previsibles y ese arte malabar del equívoco y el espectador prevenido, siempre un paso por delante del personaje a quien hay que ocultar una realidad determinada; en este caso, en La cage aux folles (título original de Vicios pequeños), hay que ocultar a los puritanos padres de la novia que el progenitor de su querido es homosexual y regenta un cabaré de travestidos.Sobre el escenario, en una tradición acaso ya algo rancia que entre nosotros tendría su equivalente en las comedias de Paco Morán, estos vodeviles se sostienen perennes, generación tras generación, burguesía tras burguesía (es esa burguesía que si se le pinta el tema de la homosexualidad bajo otro color -esto es, Jean Genet por Jean Poiret- se escandaliza y declara la guerra). Su traslación al cine requiere otro sprit. Edouard Molinaro es un viejo zorro de la comedia ligera, y en La cage aux folles supo apuntarse un éxito de campanillas al llevar con buen pie la trama y saber extraer lo mejor de Ugo Tognazzi y Michel Serrault. Comedia fácil y digestiva, sin segundas, con un sentimentalismo moralizante, no siempre afortunado, Vicios pequeños es una distracción ágil y amena.

Vicios pequeños, hoy por TVE- 1, a las 22.05.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de marzo de 1987