LA MUERTE DE UN 'ETARRA' HISTÓRICO

Accesible y dialogante

Txomin Iturbe era acaso el único dirigente de ETA accesible y dialogante, según pudo comprobar este redactor personalmente durante la estancia del líder etarra en Gabón, a donde fue deportado por Francia el pasado verano.Este histórico de la organización terrorista no ofrecía en Libreville la imagen de quien la policía española considera el promotor y organizador de todas las campañas terroristas de ETA desde 1974. El responsable de la lucha antiterrorista, el comisario general de información Jesús Martínez Torres, admitía ayer a este respecto: "Prefiero tratar con un hombre de 43 años que lleva toda la vida al otro lado y se ha hecho más moderado que con un joven de 30 años".

Iturbe Abasolo, localizado por este redactor en Gabón el pasado verano, aparecía en la primera conversación parpadeando constantemente y con un insistente temblor en las manos. Preguntado por estos síntomas, aseguraba a EL PAIS: "Generalmente soy muy nervioso, pero mi inesperada expulsión de Francia, la incomunicación y el desconocimiento de mi situación actual en Gabón me han agudizado el nerviosismo". Iturbe había sufrido varios atentados en el sur de Francia y el estado de tensión en que vivió los últimos meses le provocaron esos tics. Dos nuevos encuentros tuvieron lugar posteriormente en el hotel Novotel donde residía este periodista y al que Iturbe acudía a comprar los periódicos y a cenar. El dirigente etarra comentó en una de estas cenas su sorpresa y desconocimiento de las razones por las que había sido expulsado de Francia "y especialmente ahora", en clara referencia a los contactos que estaba manteniendo con representantes del Gobierno a través de un intermediario.

Iturbe mostraba un lenguaje que no suelen utilizar algunos de sus correligionarios. Antxon Etxebeste, localizado también en Santo Domingo, afirmó que EL PAÍS era un periódico fascista, que existía un Estado opresor contra el movimiento de liberación vasco y que poco más tenía que decir ante esa situación. Iturbe Abasolo, por el contrario, y a pesar de ser el líder de ETA, probablemente coincidía con la opinión de Etxebeste, pero disponía de una capacidad de diálogo que ha provocado, al parecer, las iras de algunos compañeros.

El histórico dirigente de ETA prometió realizar unas declaraciones a este periódico, pero después de que su abogada Christianne Fandó esclareciera su situación en Libreville. Fandó le recomendó que permaneciera en silencio. La última conversación con Iturbe fue bruscamente interrumpida por el jefe de la escolta gabonesa, que retuvo a este redactor hasta que comprobó su identidad y sus intenciones.

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