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GENTE

Isabel II de Inglaterra

tuvo que encerrarse bajo llave en el palacic de Sandriham, en junio pasado, para evitar que un intruso penetrase en su alcoba, según publicó ayer el diario británico The Sun. El hecho se ha conocido tarde, pero con todos los detalles: el intruso escaló la verja de seguridad -de seis metros-, se paseó por los jardines y entró en el palacio, buscando entre pasillos y habitaciones el dormitorio real. A sólo dos metros de éste, fue descubierto y reducido por un policía, mientras la reina escuchaba los insultos que su admirador le dedicaba al guardia. Isabel Il tiene ya cierta práctica en iricidentes de este tipo: en julio de 1982 otro intruso se coló en el palacio de Backingham, entró en su cuarto y mantuvieron ambos una animada charla durante 10 minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de febrero de 1987