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Cartas al director

A la intemperie

El pasado día 2, a las seis de la tarde, llegamos a la estación de Atocha para tomar un tren que aún no estaba en andenes. No hubo posibilidad de sentarse a esperarle.Los bancos están en las cabeceras de las vías, a la intemperie, y en un vestíbulo abierto a la calle. La planta baja de la llamada cafetería es un lugar feo, sin asientos, y de una suciedad in descriptible. La planta alta sólo puede utilizarse para comer, y sólo hay cuatro mesas para los que no acostumbran a comer a cualquier hora con tal de sentar se. El resto del aforo, incluso las banquetas de la barra, están preparados y vacíos. Una amable empleada justifica la absurda prohibición por aquello de que "hay gente que se pasa todo el día con un café". No sirve de nada protestar, intentar ser razonable o buscar un inmediato superior. Lo único que sacamos en claro es que hay una sala de es pera que permanece inexplicablemente cerrada, por decisión del jefe de estación.

Todos los anuncios de Renfe suenan a risa cuando uno se arriesga a. coger una pulmonía esperando un tren en Atocha.-

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