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El Príncipe inicia su periodo de instrucción en el buque escuela 'Elcano'

El príncipe heredero, Felipe de Borbón, se incorporó ayer en Cádiz al buque escuela Juan Sebastián de Elcano, con el que zarpará mañana viernes para un crucero de instrucción como guardia marina. Don Felipe asistió a mediodía en el panteón de marinos ilustres, en la Escuela de Suboficiales de la Armada en San Fernando, a una ofrenda floral por los muertos de la Marina española. Por la tarde, recibió en el Ayuntamiento de Cádiz la placa de oro de la provincia y la medalla de oro, de la ciudad.

El Príncipe de Asturias llegó a la base de Rota sobre las 8.30 horas, procedente de Madrid, a bordo de un avión Mystère que encontró algunas dificultades para el aterrizaje debido a la niebla que envolvía Cádiz.Desde la base, el príncipe se trasladó al puerto gaditano, donde está anclado el Juan Sebastián de Elcano, para incorporarse al buque escuela con ,sus compañeros de promoción e iniciar un crucero de instrucción, que para don Felipe concluirá en mayo.

Esta nueva etapa en la formacíón del príncipe se inició con su llegada en autobús, Junto a sus 72 compañeros de promoción a la Escuela de Suboficiales de la Armada, en San Fernando. Don Felipe permaneció en el gran patio de armas del centro, charlando con otrosguardias marinas hasta la llegada del comandante del Juan Sebastián de Elcano, capitán de navío Rafael Martí Narbona.

Los guardias marinas, con don Felipe, formaron ante el gran templo neoclásico que alberga el panteón de marinos ilustres. El director de la escuela de suboficiales, capitán de navío Gabriel Antón Pérez-Pardo, dirigió unas breves palabras de salutación al príncipe y a sus compañeros, que entraron en el templo mientras sonaba la Salve marinera.

Por los altavoces se escuchó: "La patria nunca olvida a los que en cumplimiento del deber nos dejaron para siempre. Honor a nuestros caídos". Desde el pórtico, una banda militar ejecutó el Himno de oración, coronado con una descarga de fusilería que retumbó en el interior del templo.

Don Felipe y sus compañeros recorrieron después el panteón, donde se les explicó su historia y significado. No les fue permitido a los informadores asistir a esta parte del acto.

A las siete de la tarde, el Príncipe de Asturias llegó al Ayuntamiento de Cádiz y en el salón de plenos presidió ocupó un sitial de honor, en una sesión conjunta de la Diputación Provincial y el Ayuntamiento, presidida por el jefe del Gobierno regional, José Rodrí~-guez de la Borbolla. Don Felipe recibió la placa de oro de la provincia y la medalla de oro de la ciudad.

El Príncipe agradeció brevemente las distinciones y aseguró que las conservaría en un lugar destacado. Se despidió con un escueto "a todos gracias y hasta pronto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de enero de 1987