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Dos asesinatos y 21 millones desaparecidos

Ricardo Rodríguez Soto, de 42 años, cumple una condena de 28 años de reclusión mayor en la prisión de El Coto, en Gijón, por su participación en el asesinato cometido en León en enero de 1985, del industrial palentino y presunto contrabandista de tabaco Bautista Güemez, de 64 años de edad. La sentencia dictada por la Audiencia de León fijaba a los cuatro implicados en el homicidio una pena de 27 años de reclusión mayor por robo con violencia y muerte dolosa, y un año de prisión menor por tenencia ilícita de armas, así como siete millones de pesetas de indemnización a la familia del fallecido. Rodríguez Soto no intervino materialmente en el atraco, si bien se le considera el cerebro del plan que acabó con la vida de Güemez.

Charco de sangre

En el momento del suceso, el supuesto contrabandista asesinado se dirigía en su automóvil a Palencia desde Oviedo, donde pocas horas antes había zanjado la venta fraudulenta de 170.000 cajetillas de tabaco rubio por 21 millones de pesetas en metálico. Esta cantidad, que fue hábilmente camuflada en dos cojines del vehículo, desapareció tras el atraco. Tanto la policía de Gijón como la de León desconocen aún el paradero del dinero. Recientemente, Manuel Roces, abogado de Rodríguez Soto, recurrió el fallo de la Audiencia Provincial de León.José Manuel Rodríguez Beranga, alias el Gallego, de 25 años, supuesto autor de los tres disparos; Joaquín del Solo López, alías Juaco, de 32, e Ignacio Menéndez Morán, de 25, alias el Nacho, fueron detenidos el 8 de marzo de 1985 y encarcelados en León 20 días después, al mismo tiempo que Ricardo Rodríguez Soto.

Es allí donde este último conoce a Valentín Gómez Valledor, alias el Argentino. Ambos entablan cierta amistad y siete meses más tarde, cuando Rodríguez Soto sale de la cárcel en libertad bajo fianza de 15 millones de pesetas -antes de ser recluido en el centro penitenciario de Gijón-, los padres de Celina abonan una fianza de 100.000 pesetas para sacar a Gómez Valledor de la prisión.

Menéndez Morán murió en la enfermería de la cárcel leonesa el pasado mes de febrero a causa de una puñalada en el vientre. El recluso, no dio aviso de la agresión hasta que un gran charco de sangre delató su estado.

Todo apunta hacia un ajuste de cuentas, según fuentes próximas a la investigación del caso, pues aún no han aparecido los 21 millones de pesetas que llevaba Güemez el día del atraco. Antes de su muerte, Meriéndez Morán, presunto heroinómano, que no perdió el conocimiento en ningún momento, restó importancia a la reyerta y se negó a identificar a su agresor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de enero de 1987