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Reportaje:

José Luis Fernández y Miguel Illescas

Los dos ajedrecistas españoles que han triunfado en Dubai

Los resúmenes de las agencias internacionales sobre el campeonato de ajedrez que se ha jugado en Dubai (Emiratos Arabes Unidos) destacan a dos jugadores españoles. A José Luis Fernández porque la federación internacional le ha otorgado el título de gran maestro, máxima categoría ajedrecística, y a Miguel Illescas por "pasar de la oscuridad al estrellato" tras su brillante actuación. Los dos piensan que la vida del jugador profesional es "muy sufrida, pero con grandes compensaciones".

Fernández tiene 32 años, es vizcaíno, vive en Tenerife con su mujer y dos hijos, de tres y cinco años. Su original profesión le ha causado "problemas económicos demasiado graves. Siempre he salido adelante a base de torneos, exhibiciones o artículos en revistas", asegura. Durante las partidas, considera conveniente "sentir un odio no despreciativo hacia el adversario, porque eso te ayuda a concentrarte".Su brillante victoria sobre el gran maestro inglés Tony Miles, el pasado día 25, fue calificada de "joya para la historia del ajedrez español". Pero sólo José Luis sabe lo que sufrió aquel día: "Fue un tormento. No sé cuántos kilómetros recorrí alrededor de la mesa cuando le tocaba jugar a él. Quería relajarme, pero era imposible". Pero la alegría del triunfo vale mucho más, "sobre todo porque fue una partida artística. Al verla, los aficionados habrán sentido la misma sensación que ante un cuadro bonito o una melodía de calidad". El campeón mundial Gari Kasparov le impresionó por "sus enormes deseos de ganar. Sentí que jugaba contra mí como si yo fuera Karpov". Con el fin de adquirir un espíritu de lucha similar, Fernández quiere aprovechar su prestigio para "jugar menos torneos pero más importantes. Esto me permitirá", dice, "prepararme a conciencia, encontrar algún trabajo compatible y dedicar más tiempo a mi familia". Además del ajedrez, al que a veces dedica más de ocho horas diarias, le gusta el cine, la música y los deportes, aunque siempre reposados. Es un buen jugador de bridge, como lo demostró al ganar el Torneo Internacional de Tenerife, y está convencido de que el ajedrez es muy útil en la formación de los niños.

El otro triunfador español en Dubai, Miguel Illescas nació hace 21 años en Barcelona, donde, hasta ahora, ha compatibilizado el ajedrez con la informática como programador. Considera que ambas disciplinas tienen puntos en común: "Hay que tomar decisiones en poco tiempo, analizando las posibilidades y asumiendo la responsabilidad. A mí el ajedrez me ha ayudado en la informática".

Ve muy lejano el día en que una computadora pueda ganar al campeón del mundo: "Tal vez ocurra, pero yo no lo veré". "Se ha dicho que un ordenador tardaría millones de años en analizar todas las posibilidades hasta encontrar las jugadas perfectas. A pesar del progreso, es difícil que las máquinas tengan conceptos artísticos".

Una madrugada del año pasado, cuando Illescas cumplía el servicio militar, alguien le llamó para comunicarle que había una plaza libre en el Torneo Internacional del Castillo de la Mota. Tras conseguir los oportunos permisos en seis horas, Miguel fue, jugó y venció. Era el arranque de una carrera vertiginosa. Será profesional en breve, "pero con cuidado, porque si llega un momento en el que juegas sin ganas, la técnica no sirve para nada". Le gustan todos los juegos que le hagan esforzarse mentalmente, "como el scrable o el backgammon". En su opinión, su éxito se debe a que juega sin miedo: "Aunque mi oponente sea muy bueno, tiene una cabeza igual que la mía. Hay que jugar con psicología, haciendo las jugadas que más le molesten".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de diciembre de 1986