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LA CAMPAÑA DE LAS ELECCIONES VASCAS

El Congreso se 'traslada a Bilbao

F. J. Dirigentes nacionales de todas las tendencias, desde Manuel Fraga a Santiago Carrillo, se tropezaron ayer en el vestíbulo de un céntrico hotel bilbaíno, convertido por un día en una especie de sucursal del Congreso de los Diputados. Dirigentes de AP conversaban animadamente con miembros de la ejecutiva del PSOE y éstos saludaban al Secretario general del PCE, Gerardo Iglesias. Todos debían participar ayer en un mitin diferente, en apoyo de sus respectivos correligionarios vascos, cerrando la campaña. Todos confesaban que estas elecciones autonómicas pueden tener una gran trascendencia nacional.

Hasta ahora, el PSOE gobierna en 12 comunidades autónomas, pero ninguna de ellas tuvo, históricamente, su estatuto de autonomía. El Gobierno central y el PSOE piensan que, si Txiki Benegas resulta el más votado, "una nueva época se inaugurará en el País Vasco", poniendo fin a una de identificación entre lo vasco y lo nacionalista, según comentaba el portavoz gubernamental, Javier Solana.

Todos los observadores, y los propios aliancistas en privado, coinciden en señalar la trascendencia del resultado de estas elecciones para la reconstrucción de la alternativa al socialismo, pese a que Felipe González y Fraga han coincidido en sus declaraciones en minimizar las consecuencias nacionales de lo que ocurra mañana: La posibilidad de que Benegas se haga cargo de la presidencia del Gobierno, aunque sea compartiéndolo con fuerzas nacionalistas, provoca euforia" en la Moncloa, según fuentes próximas a González.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de noviembre de 1986