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Miles de personas rindieron homenaje en Madrid a Franco y a José Antonio

Varias decenas de miles de personas aclamaron, durante una manifestación convocada ayer en Madrid, la figura del general Franco muerto hace 11 años, y la de José Antonio Primo de Rivera, fusilado hace 50 años. Centenares de banderas con el águila negra del escudo del régimen anterior ondearon por el madrileño paseo de la Castellana, mientras los manifestantes coreaban lemas contra la Corona, el Gobierno y la totalidad de los partidos políticos y al Ejército infiel.

Mientras los organizadores de la concentración no quisieron dar una cifra aproximada de asistentes, la Delegación del Gobierno en Madrid estimó el número de manifestantes en 50.000 personas. Según estimaciones realizadas en función de la superficie que ocupó el grueso de la manifestación a su paso por el paseo de la Castellana el número de participantes en la marcha se calcula que fue de 100.000.Carmen Franco, hija del anterior jefe del Estado, encabezaba la manifestación acompañada del falangista Raimundo Fernández Cuesta, de Camilo Menéndez, uno de los procesados por la intentona golpista del 23-F, así como directivos de la Confederación Nacional de Excombatientes, a los que se unió al final Pilar Primo de Rivera. El líder del Frente Nacional, Blas Piñar, siguió la manifestación en segundo término.

"Tejero, aguanta, España se levanta", fue el grito más coreado por los asistentes, entre los que era más numerosa la presencia de jóvenes o ancianos que la de personas de mediana edad. Algunos jóvenes, entre 17 y 22 años, declararon que habían acudido a la manifestación porque tenían ideas fascistas. A pesar de que ninguno vivió más de 11 años durante la dictadura franquista, comentaron a este diario: "La familia y la historia nos han ayudado a conocer a ese gran hombre que fue Franco". Algunos más exaltados hicieron corrillos de apoyo a ETA "porque están limpiando el Ejército de infieles".

A la llegada de la manifestación a la estatua ecuestre de Franco que se mantiene frente al Ministerio de Transportes y Comunicaciones, un sacerdote dirigió por los altavoces una oración en la que decía: "Víctimas del odio, los nuestros no murieron por odio, sino por amor", y solicitó la entrega de nueva sangre por la causa. Fernando Forner, locutor de radio Intercontinental pidió a la juventud que tuviese confianza: "De, vosotros mismos saldrá la voluntad creadora, la solución salvadora".

Otro portavoz denunció con alarma que "España está en trámite de desintegración", mientras los asistentes solicitaban: "España, una, y no cincuenta y una".

Mientras algunos de los presentes se entretenían quemando una bandera con la insignia del Partido Socialista Obrero Español, otros habían cegado con una pancarta que pedía la revolución, la estatua del último presidente de la I República española, Emilio Castelar.

Cientos de jóvenes con su uniforme de camisa de riguroso azul y cazadoras de cuero negro modernizado por zapatillas de deporte americanas protegieron formando cadenas el recorrido de la cabeza de la manifestación, que atrajo la atención de numerosos medios de comunicación extranjeros.

A pesar de que los convocantes advertían que se evitaran "los gritos hostiles que pudieran constituir delito" o las .vociferaciones torpes, inciviles o ramplonas", numerosos sectores intentaron repetidamente boicotear esta consigna vociferando todo tipo de insultos. Entre marchas militares y discursos que recordaban a los antiguos nodos, los presentes cantaron -el Cara al sol y entonaron diversas marchas militares. Un portavoz de los ex combatientes explicó, en tono nostálgico, que: "En España no había dictadura, sino un poder moderador que vigilaba que el obscuro submundo de las oligarquías no se adueñara de la Nación y de los españoles".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de noviembre de 1986