El 'ultra' Cicuttini dijo que había atentado contra 'etarras' pagado por la policía española

Un informe confidencial de la Brigada de Información Interior fechado en febrero de 1983 afirma que el neofascista italiano, Carlo Cicuttini, que reside en España desde 1972, admitió -"en el curso de los interrogatorios, aunque al margen de ellos"- durante su detención, a finales de 1982, haber trabajado para la policía española "realizando operaciones en Francia como grupo Antiterrorismo ETA (ATE), tanto de vigilancia y observación de miembros de la izquierda española como de miembros de ETA, así como atentados contra estos últimos".

Cicuttini fue detenido en España a finales de 1982, al ser reclamado por la justicia de Italia, pero la Audiencia Nacional no concedió la extradición. En febrero de este año la Audiencia volvió a denegarla, solicitada esta vez por otros delitos diferentes a la primera demanda.El informe de la Brigada de Información Interior, Sección Tercera, sobre Observación de movimientos relacionados con el ultraderechista italiano Carlo Cicuttini, dice que durante su estancia en la prisión de Carabanchel "se ha podido detectar una serie de movimientos por parte de personas allegadas a él encaminadas a impedir su extradición o bien su posterior expulsión". "Parece ser", añade, "que durante todo el tiempo que ha residido en nuestro país ha mantenido numerosos contactos con miembros del Cuerpo Superior de Policía y con integrantes de la Guardia Civil, así como con destacados dirigentes de la ultraderecha española".

El informe fue realizado cinco meses después de que el PSOE ganara por vez primera las elecciones generales. Se desconoce si el neofascista italiano mantiene sus relaciones con miembros de las fuerzas de seguridad; y en numerosas ocasiones ha sido relacionado con la denominada guerra sucia contra ETA y con los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación).

"Hay que hacer constar", dice el informe, "que en la madrugada de su detención, a las 2.30, Carlo recibió una llamada telefónica en su domicilio alertándole para que se fuera de su casa, ya que a la mañana siguiente se iba a proceder a su detención por parte de la policía española. A las 2.45 recibió una segunda llamada procedente del mismo individuo ratificándose en lo anteriormente dicho".

"A la mañana siguiente, el neofascista italiano llamó desde una cabina pública de la plaza de Santo Domingo al inspector del Cuerpo Superior de Policía con destino en la Brigada Interior José Luis Rodríguez Zarco [implicado en la sustracción de documentos policiales tras la llegada de los socialistas al Gobierno en 1982] al objeto de ponerle en antecedentes de su posible detención. Una vez realizada la llamada se dirigió al edificio de la Jefatura Superior de Policía de la calle Fomento, estableciendo contacto personal con el mencionado funcionario en la puerta del citado edificio, momento en que se procedió a la detención del ultraderechista". El informe añade que "ante lo embarazoso de la situación, ya que la detención se produjo en presencia de un policía nacional que hacía guardia en la puerta, se le subió a las dependencias policiales de la Brigada".

"El señor Zarco", añade el informe, "le comunicó al entonces comisario jefe de la Brigada de Información Interior, señor Dopico [implicado junto al anterior en la sustracción de documentos de los archivos policiales], la detención de Carlo Cicuttini, a lo cual el mencionado comisario contestó diciendo que no quería saber nada de él".

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Dinero y pasaportes

El informe precisa que "en el curso de los interrogatorios, y al margen de ellos, Carlo Cicuttini admitió haber trabajado para la entonces Dirección General de Seguridad realizando operaciones en Francia como grupo ATE, tanto de vigilancia y observación de miembros de la izquierda española como de miembros de ETA, así como atentados contra estos últimos"."También dijo", según consta en el informe, "que durante todo el tiempo que había estado residiendo en España había cambiado frecuentemente de domicilio, y que todas las casas que había habitado, habían sido pagadas con dinero de esta Dirección General de Seguridad".

"En el registro que se le practicó", dice el informe, "se encontraron, entre otros documentos, dos pasaportes (uno completo en blanco y de otro sólo las tapas) del cuerpo diplomático y del cuerpo consular español, que, según dijo, le habían sido entregados por las autoridades policiales españolas con el objeto de facilitarle una buena cobertura en el caso de que tuviera algún serio problema en el transcurso de las operaciones en el extranjero".

La Brigada de Información Interior explica posteriormente que "una vez que el mencionado ultraderechista ingresó en prisión se han podido detectar una serie de movimientos encaminados, por un lado, a conseguir garantías de que no se le extradiera, y, por otro lado, a lograr generarle un clima de confianza con el objeto de que no hablara de sus actividades".

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