España, mas risueña
A partir de la desaparición de La Codorniz, la geografía humorística española está quedando erosiona da por una arborescente falta de talento, puesta de relieve en una serie de publicaciones que abogan generalmente por la risa fácil, cuando no por las concesiones pornográficas hacia un pública quien se supone necio o con una mentalidad sexual a la deriva.Algunos célebres humoristas que debieron entablar escaramuzas durante el franquismo aún permanecen con la lanza en ristre. Los nuevos valores, como los que alberga hoy día su periódico, son más bien escasos; entre otras causas, debido a la falta de oportunidades.
Según el escritor Noel Clarasó, el talento se diferencia del genio en que aquél suele cobrar un sueldo mensual. Bien, hoy día lo que precisa España es una ironía sutil publicada y no críptica, de tal modo que, sin tener que esperar a los desvelos de la arqueología, ponga una iluminaria cómica sobre el triste signo de nuestro tiempo.
No es ningún secreto que, por poner un ejemplo, los fenómenos más íntimos de la vida política española se siguen mejor a través de sus humoristas que de los sabuesos del periodismo, que deben andarse con pies de plomo porque se les toma todo al pie de la letra.
El periódico EL PAÍS, que tanto ha contribuido a la culturización de su gente más inquieta, bien podría romper una lanza por una España más risueña y llevadera.-


























































