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José Luis Rodríguez Zapatero

El diputado más joven de España

Podía haber postulado a play boy, que especificidades aparentes al menos no le faltan; pero José Luis Rodríguez Zapatero es socialista a tumba abierta, y con sus 26 años de estreno, es el más joven diputado español, electo por León; bebe en las máximas de los estoicos y en Borges preferentemente, y al inicio del curso político tiene conciencia de "lo difícil que es aportar algo nuevo al Parlamento por lo que limita el aparato del partido". Pero añade: "Mi mensaje en el hemiciclo será: este país es joven, y la política está despegada de la realidad".

No duda que él y otros chavales como él, 11 años después de la muerte de la dictadura, son el fermento de la segunda generación parlamentaria democrática ¿Quién es esta especie de Buitre/ Butragueño del Congreso (perdón por los 1,80 metros sobrados que mide de arriba abajo) que nació en Valladolid de pasada, que ha militado a lo loco en el PSOE desde los 18 años y que a los 22 ya era profesor de Derecho Político en la universidad de León? A este mozo cazurro, en cuanto abre la boca, le urge explicar sus raíces socialistas: su abuelo, cap¡tán de infantería, con pensamientos socialistas, fue fusilado; "esto fue lo que me inclinó, además de la racionalización de la injusticia en la sociedad capitalista".El militante fiel, que valora el proyecto político moderado que encarna Felipe González como "extraordinarialmente inteligente para España", ha escalado los peldaños de mando uno a uno hasta agarrar un puesto en la ejecutiva provincial. Habla y habla de la renovación del partido: "El PSOE debe concebir el poder público de otra manera, con más honestidad y más cerca de lo ciudadanos; ser mayoría dos veces no puede hacernos olvidar que este país es muy injusto y que necesita la cultura de izquierda" Rodríguez Zapatero ve un riesgo en el político profesional: "La profesionalización obstaculiza la renovación necesaria y conduce al conservadurismo de izquierda; el PSOE corre ese riesgo por exceso de profesionalización". Opina que la transición está terminando y el "PSOE tendrá que elaborar un proyecto político diferente, más audaz, para construir una nueva izquierda con sectores más dinámicos como los ecologistas, los jóvenes, etcétera".

No todos los chavales y chavalas de León, compañeros o alumnos del diputado recién nacido, le agasajan. "En este país", dice, "se intenta destruir antes de triunfar; yo me siento a gusto entre los jóvenes y donde menos recelos y envidias noto es entre la gente humilde"; en cualquier caso, "las chicas son más audaces" al felicitar, o tal o cual, al niño/diputado. Rodríguez Zapatero lee todos los días los dos diarios de León y tres madrileños, pero confiesa que aún no tiene tiempo para ojear alguno extranjero; habla francés y ha iniciado muchas veces el aprendizaje del inglés, "una asignatura pendiente". Afirma rotundo que de ninguna manera habría que cambiar de nombre a su partido socialista: "Hay que afirmar más el socialismo, nos conformamos con muy poco; hoy el socialismo es lo que ha sido siempre, es decir, un proceso de cara a la justicia, a la libertad, a la igualdad". Este socialista a pies juntillas se declara "patriota, por supuesto" y tiene "dificultades para comprender algunos nacionalismos". ¿Y el partido no tendría que independizarse absolutamente del Gobierno en cuanto coloca a uno de los suyos en el poder? "El partido es el único instrumento serio, homogéneo; para mí, sentimentalmente, es mi segundo amor". ¿Cuál es el primer amor? "Sonsoles, mi novia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de septiembre de 1986