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Manuel Pacho

De ingeniero en una multinacional a autor de melodías publicitarias

La música le acompañó como su sombra desde niño. Por eso, cuando encontró la ocasión de convertir la afición de su vida en su trabajo, Manuel Pacho no se lo pensó dos veces. Al acabar la carrera de ingeniero de telecomunicación se convirtió en ejecutivo de una multinacional. 'Cinco años después lo dejó para componer más de 200 melodías publicitarias -jingles- que han inundado los hogares españoles desde la televisión. Ahora, a los 38 años, piensa en dar otro salto, el que le separa del disco y de la comedia musical.

Este hombre inquieto, de frente despejada y mostacho sonriente, es el autor de sintonías famosas que nunca llegarán a número uno en las listas de ventas. El éxito de sus melodías se mide por otro rasero bien distinto. Por ejemplo, por su habilidad para abandonarnos en pleno desierto y hacernos pedir ése y no otro refresco para ahogar la sed repentina."Descúbrete, / descúbrete. Este verano descúbrete...". La idea publicitaria llega a sus manos cuando al embrión le queda poco para nacer. El anuncio está hecho; sólo falta la música. De pronto, Manuel Pacho ve que el éxito final de una campaña en la que se han invertido millones de pesetas está en sus manos. Tan sólo tiene un día para componer la melodía, adaptarla al texto grabar voces e instrumentos y llevarla a la agencia publicitaria.

Cuando habla de la trastienda de la publicidad, Pacho se deja contagiar por el ritmo acelerado de aquélla y transmite una especie de fascinación ahogada por la premura del tiempo. "Tienes que arreglártelas como puedas para tener todo hecho de un día para otro; no te queda tiempo para saborear el producto". Es un mundo que puede absorber hasta los recuerdos.

Por eso Manuel Pacho prefiere pasar de un plumazo por su infancia en Oviedo, donde nació hace 38 años. Recuerda que su madre tocaba el piano y que él probó con casi todos los instrumentos: piano, violín, percusión... Después haría sus pinitos en el grupo Los Estelares. Era la década de los sesenta.

En 1971 se afincó en Madrid. Seis años después, convertido ya en ingeniero de telecomunicación, comenzó a trabajar como responsable del departamento de componentes electrónicos de una multinacional de la informática. Su vida estaba marcada por los viajes. El vivo retrato de un ejecutivo.

Ya entonces entró en contacto con el mundo de la publicidad. Empezó tomándoselo con calma, compaginándolo como podía con su trabajo. Pero surgió la oportunidad de dedicarse plenamente a lo que durante tanto tiempo fue su afición. "Lo mío es la música. Me veo más rodeado de instrumentos que viajando de un lugar para otro intentando vender un producto".

"La publicidad está bastante bien pagada, pero no es sólo el dinero lo que cuenta" reconoce Pacho. La composición de jingles es un peldaño más en su carrera, una especie de rodaje acelerado para el gran salto. Y en ello está, puliendo una comedia musical sobre la que muestra el mismo recato que el actor ante su próxima película: "Sólo puedo decir que trata sobre un personaje histórico español y que espero tenerla lista en unos meses".

Pacho, que viaja a Estados Unidos dos veces al año para ponerse al día, confiesa su debilidad por los montajes musicales. Ésta es su meta a medio plazo. Mientras tanto, prepara el desembarco en el mundo del disco como compositor.

De momento ha realizado un par de grabaciones para el mercado mexicano y está preparando varios temas para cantantes españoles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de septiembre de 1986