Lineker decidió el triunfo del Barça

El inglés Gary Lineker, máximo goleador del último Mundial, se ha pasado todo el mes de agosto sin poder jugar. Anoche hacía su presentación oficial en el Camp Noti y, nada más pisar el césped, logró su primer gol. El Rácing, que primero le puso encima a Sañudo y, después al violento Roncal, salió del Camp Nou como sugerían los; pronósticos: derrotado. De Lineker los catalanes dirían que es un peus de moix, es decir, un pies de gato. Silencioso, se pasea por el campo sin hacer ruido, con las garras escondidas en los dedos de sus pies, esperando que alguien le lance una sardina. Nada más olerla, se le ponen los pelos de punta, se le disparan las uñas, se lanza sobre la portería contraria y araña el gol. Ya lo dijo anoche Maguregui: "Con Lineker, ganamos el partido".

Es la viva expresión de lo que parece querer Venables: eficacia. Una vez recuperado el balón, Hughes y Lineker se disparan como flechas, buscan los espacios libres. No hace falta ponérsela en los pies, basta con lanzarla al hueco. El nuevo Barcelona tendrá la ventaja de que, como no hay estrellas, un día destacarán unos -en el Gamper, Calderé y Hughes- y al siguiente otros -anoche, Cárrasco y Lineker-.

Pero, eso sí, todos correrán como locos porque aquí el que no corre no juega. Hubo momentos en que el medio campo del Rácing parecía el camarote de los herma nos Marx de Una noche en la ópera. Todos allí metidos, apretados por la presión azulgrana, acosados, sin poder salir con el balón controla do, asfixiados. Los jugadores del Rácing se abroncaban unos a otros porque nadie podía despegarse del rival. Esto del Barga es el pressing continuo y el fútbol a rachas. Lo normal es la fuerza; la excepción, la belleza; lo probable, el triunfo. Es posible que, cuando el rival tenga más talla, la incertidumbre sea mayor. Anoche Lineker rompió el encanto nada más salir. Jugaban 2.300 millones contra 285. Hughes y Lineker, frente a Revilla y Chiri.

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