Golpe al mercado negro
Cambiar en el mercado negro de Damasco es desde hace muy pocos días una tontería. El Banco Comercial de Siria entrega ahora 22,5 libras por cada dólar, más o menos lo mismo que el joyero o el vendedor de alfombras, y además sin riesgo de ser cazado por los mujabarats (milicianos civiles). El régimen sirio parece haber entendido que para terminar con el mercado negro no basta con detener una y otra vez a los cambistas, máxime cuando el país sufre una grave carencia de divisas extranjeras.Este tema ocupa estos días la atención de la colonia española en Siria tanto como la visita de Fernández Ordóñez. Hay entre 250 y 300 españoles en Siria, un país de 12 millones de habitantes. La mayoría son mujeres casadas con sirios a los que conocieron en España cuando estudiaban medicina. Esas mujeres suelen conservar su identidad europea, aunque muchas de ellas llevan velo para contentar a las familias de sus esposos. Sus hijos, en cambio, están ya educados en lengua árabe y cultura musulmana.
Felipe de la Morena, embajador; Román Oyarzun, secretario, y Enrique Balaca, canciller, dedican buena parte de su tiempo a los problemas planteados por las crisis familiares de las españolas casadas con sirios. Es frecuente el caso de muchachos árabes que en España eran liberales y al regresar a su país natal se muestran bastante más conservadores. Entonces vienen los problemas de la separación y, sobre todo, el del destino de los hijos.
Pocos españoles viajan a Siria. La embajada registró tan sólo unos 70 el año pasado, aunque se supone que hubo algunos más que no pasaron por la representación diplomática. A ello contribuye la dificultad para obtener un visado de entrada en Siria y la inexistencia de vuelos regulares de Iberia entre Madrid y Damasco. Siria ha solicitado estos días a Fernández Ordófiez la apertura de esa línea, que, le han dicho, podría ser usada por los numerosos sirios emigrados a América Latina.
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