Grupos de manifestantes causaron en Vitoria cuantiosos destrozos en edificios oficiales y entidades bancarias

Casi un centenar de heridos leves (entre ellos una veintena de policías nacionales y autonómicos) y cuantiosos destrozos en los edificios del Parlamento vasco, el Gobierno Civil, bancos, cajas de ahorro y propiedades municipales, es el resultado de los incidentes ocurridos ayer de madrugada en Vitoria, ciudad que celebra estos días las fiestas de la Virgen Blanca. Durante siete horas, manifestantes que protestaban por las recientes entregas de exiliados vascos a la policía española y fuerzas de la Policía Nacional y de la Ertzantza se enfrentaron en el centro de la capital con intercambio de abundante material antidisturbios y de cócteles molotov y piedras.

Fuentes de la alcaldía y del Gobierno Civil coincidieron en señalar que parte de las personas que provocaron los incidentes procedía de provincias limítrofes. Las fiestas continuarán hasta el próximo domingo tal y como estaba previsto.Los incidentes comenzaron en la noche del miércoles, cuando una manifestación que había partido de las txoznas (casetas que sirven bebidas y que en Vitoria han sido montadas en su mayor parte por la izquierda nacionalista) llegó hasta el Gobierno Civil de Alava. Un reducido número de manifestantes, entre 25 y 50, según las diferentes versiones, atacó el edificio con gran violencia. Fue lanzada una decena de cócteles molotov, uno de los cuales prendió en la ikurriña que junto con la bandera española preside el edificio.

A partir de ese momento, fuerzas antidisturbios de la Policía Nacional y manifestantes mantuvieron duros enfrentamientos en el centro de la capital alavesa, mientras que grupos de personas que disfrutaban de las actuaciones festivas mantenían la calma, a sólo unas decenas de metros, y continuaban bailando y entonando vivas a las fiestas de Vitoria.

Mediada la madrugada, varias personas atacaron el edificio del Parlamento vasco, ubicado frente a las txoznas. Los manifestantes destrozaron a pedradas y con todo tipo de proyectiles medio centenar de cristales, y arrojaron gran cantidad de cascotes a los jardines de la sede de la Cámara autónoma.

Los incidentes, que se iniciaron antes de la medianoche, se prolongaron hasta las siete de la mañana de ayer. Los ciudadanos de Vitoria encontraron, después de las pocas horas de sueño clásicas de cualquier acontecimiento festivo, un centro de la ciudad con numerosos destrozos. Contenedores de basura volcados, restos de hogueras, lunas rotas, señales de tráfico y semáforos arrancados de cuajo, losetas de recubrimiento levantadas y ramas de árboles desgajadas daban a la ciudad un triste aspecto.

Equipos de limpieza y de seguridad adecentaban y protegían las sedes bancarias que sufrieron los incidentes. Parte del mobiliario del Banco Urquijo Unión fue sacado a la calle por los manifestantes, que le prendieron fuego, mientras que individuos sin identificar destrozaban las lunas de entidades de ahorro, comercios, bares y restaurantes y levantaban barricadas.

La violencia alcanzó a la imagen de la Virgen Blanca, patrona de la ciudad de Vitoria. La escultura, protegida por un cristal blindado después de que en otras ocasiones hubiera quedado afectada por el ataque de fanáticos, no resultó dañada. El cristal protector recibió varios impactos y fue rayado, pero aguantó sin romperse.

Fuentes del Gobierno Civil con firmaron ayer que no hubo detenciones por los incidentes y que no se realizaron disparos de fuego real. Representantes de las txoznas, afirmaron, en cambio, que numerosas personas fueron detenidas y, que las fuerzas policiales habían utilizado "disparos de fuego real, con pistola y con ametralladora". La Ertzantza también negó estas acusaciones.

El alcalde de Vitoria, el nacionalista José Ángel Cuerda, afirmó ayer por la mañana, tras visitar la zona afectada por los incidentes, que los hechos son la expresión de la realidad social de la ciudad y del pueblo vasco, "en donde existe una mayoría de ciudadanos que ama la paz y la libertad y una minoría que tiene desprecio por las normas de convivencia".

Por su parte, el Gobierno Civil imputó la responsabilidad de los hechos a los manifestantes, defendió la actuación de las Fuerzas de Seguridad, "que consiguieron restablecer el orden con una actuación totalmente ejemplar", y se solidarizó con los ciudadanos de Vitoria, "ofreciendo su concurso para que las fiestas se desarrollen de forma pacífica y con respeto a los principios que inspiran nuestro ordenamiento democrático". La gobernadora civil de Álava, Alicia Izaguirre, comentó a Efe sobre los incidentes: "Era un cosa muy organizada y con una terrible agresividad".

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