Veinte personas se desnudaron en la inauguración del 'solárium' de la piscina de La Elipa

Unas veinte personas, que al parecer no pudieron resistir la tentación, se desnudaron ayer espontáneamente durante el acto de inauguración del solárium desnudista del polideportivo de la Elipa, a la una de la tarde. Aurique no estaba previsto, los rigores del mes de agosto propiciaron este adelanto improvisado que a los directivos les pareció "un hecho simpático y natural".

El solárium, de unos 700 metros cuadrados y con capacidad para más de 200 personas, está instalado en la cima de una pequeño promontorio que ya ha sido bautizado como la colina del desnudismo. Las vallas de brezo hacen las veces de cortina opaca para alejar la presencia siempre molesta de los mirones. El interior es una alfombra de césped, salpicada de pequeños árboles de reciente plantación que aún no dan sombra. La decena de duchas, en el centro del solárium, es el único recurso que les queda a los desnudistas para combatir el calor aplastante de media tarde.

"Si la gente responde a las expectativas, es posible que aquí mismo se construya una piscina para uso exclusivo de los desnudistas y que esta experiencia se repita en otros polideportivos municipales", afirmó ayer Fernando Arroyo, gerente del Instituto Municipal de Deportes. Arroyo reiteró que la única condición para entrar al solárium es "quitarse la ropa" y que no hay pensado ningún control para evitar la entrada de menores no acompañados.

Al filo de la una de la tarde, el solárium se llenó de decenas de curiosos que tanteaban el terreno. Las opiniones de los usuarios de La Elipa eran diversas: desde quien proponía que el desnudismo se hiciera extensivo a todo el polideportivo hasta quien declaró que desde ayer iba a "vigilar más estrechamente a los chicos".

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