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Pino ganó la Vuelta y la última contra reloj

Jerez de la Frontera

ENVIADO ESPECIAL, Álvaro Pino, por si quedaba alguna duda de quién era el mejor en la Vuelta, ganó la última etapa, contra reloj individual, en la que cada uno queda solo en la lucha contra sus propias limitaciones. Pino no es un consumado contrarrelojista y, sin embargo, ganó a los especialistas. Él, que desde Valladolid había estado conservador, en contra de su propia personalidad, para defender el liderato, estalló ayer. Liberó todas las energías y ganó. Pino ha sido el mejor. Ayer desplazó aún más a Millar, Kelly, Fignon, Cabestany, Lejarreta, y Delgado.

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Millar tenía 20 kilómetros por delante para intentar hacerlos en 34 segundos menos que Pino. Y de verdad que lo intentó. Llegó a la meta exhausto. Su imagen recordaba la de la ascensión a Sierra Nevada en los kilómetros finales. La boca se le quedaba pequeña para que le entrara el aire. Tenía la batalla perdida. En las contra reloj es inferior a Pino. Ya había quedado demostrado en 'Valladolid, el día que hubo cambio de camiseta amarilla.Pino salió dos minutos más tarde que Millar. Por el kilómetro 3 pasó en el mismo tiempo que su rival. Cuatro más tarde, Pino ya le sacaba 21 segundos y, en el kilómetro 10, 31. La Vuelta estaba ganada. "Aguántate, gallego, sufriendo, que esto está chupado", le gritaba desde: el coche Javier Mínguez, su director de equipo. Pino se lo creyó: "Fue en ese momento cuando me convencí de que, salvo un percance: grave, iba a ganar, no la etapa, sino la Vuelta, porque yo salí para seguir siendo primero en la clasificación general. El triunfo parcial no me preocupaba".

Una elemental prudencia para evitar el riesgo de una caída hizo disminuir la ventaja sobre Millar, que volvió a ser aumentada en los tres últimos kilómetros. Mínguez explicó que la victoria de su corredor en la etapa sólo se puede comprender por la motivación que tenía el ciclista: "Compitió con el corazón y esto, en un ciclista, es importante, y supone un elevado tanto por ciento en el rendimiento".

No podía hacer

Ciertamente, Pino no podía perder ayer. La emoción que sentía era intensa. Desde que entró en Andalucía no ha visto más que gente con ramos de pino en la carretera, pancartas con su nombre, y cuando se enteró de que una expedición salía ayer a las 10 de la mañana de Puenteareas para vivir en directo su triunfo, casi llora. Los tres auto buses recorrieron 1. 100 kilómetros y nada más recibir Pino el trofeo iniciaron el regreso para estar a las siete de la tarde de hoy de vuelta, coincidiendo con la llegada del corredor y el gran recibimiento que le espera.

Pino, en la meta, se expresaba con lágrimas en vez de con palabras. En algunas de sus frases había cierto resentimiento porque no se le han reconocido éxitos pasados: "Cuando fui cuarto en la Vuelta a España de 1983 perdí en una etapa más, de seis minutos. Tuve un día malo. De lo contrario quizá hubiera ganado. Y ahora no soy mejor que antes".

Sólo fue jefe de filas del Zor desde que ganó el 3 de mayo la contrarreloj de Valladolid y cogió el liderato. Ese día, Abel Caballero, ministro de Transportes, que también es de Puenteáreas, lanzó un reto: "Estaré en Jerez para entregar el trofeo de vencedor a Álvaro". Cumplió su promesa y ayer estuvo junto a su paisano.

Nuevo líder en el Giro

El holandés Jean Paul Van Poppel, del Skala-Skil-Gazelle, ganó al sprint la segunda etapa del Giro de Italia, entre Sciacca y Catania, de 252 kilómetros, y se hizo con la camiseta rosa de líder, que poseía el italiano Sergio Santimaria. Van Poppel superó en los metros finales al belga Eric Vanderaerden,y al suizo Urs Freuler. Los 20 segundos que se dan al vencedor de etapa han. supuesto el cambio de: líder, pese a la llegada en pelotón de casi iodos los corredores.

Por otro lado, el corredor italiano Emiliano Ravasio, que sufrió el lunes una caída durante la primera etapa, salió del coma profundo, en el que se encontraba, aunque su estado sigue siendo muy grave. Ravasio, de 24 años, permanece en la sala de reanimación del Hospital Civil de Palermo. Ravasio se cayó a 10 kilómetros de la meta, aunque se levantó y terminó la carrera, pero poco después tuvo que ser internado tras caer inconsciente en el hotel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de mayo de 1986

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