Los recursos generados por el grupo de Banca Catalana ascendieron a 11.556 millones de pesetas en 1985

Los resultados globales del grupo Banca Catalana, en términos de cash-flow (amortizaciones más provisiones y reservas), generados durante 1985 se elevaron a 11.556 millones de pesetas, lo que supone un incremento del 20% sobre el ejercicio anterior, según anunció ayer el consejero director general de la entidad, Alfredo Sáenz Abad, en la junta de accionistas de Banca Catalana. Saenz facilitó los resultados conjuntos del grupo, aunque el resto de bancos que lo integran -Banco Industrial de Cataluña, Banco Industrial del Mediterráneo y Banco de Barcelona- no celebrarán hasta mañana lunes sus respectivas juntas.En el caso de Banca Catalana como banco singular -es propiedad del Banco de Vizcaya en un 88% y de La Caixa en un 7%-, el cash-flow obtenido ha sido de 6.643 millones, de los que una vez descontados los fondos destinados a amortizaciones y provisiones se ha obtenido un beneficio contable de 698 millones que se destinarán a reservas. El director general señaló que en los dos años y medio de gestión bajo la direccíon del Banco de Vizcaya, el grupo ha cubierto cerca de 25.000 millones de pesetas del agujero patrimonial inicial de 40.000 millones existente cuando se hicieron cargo del mismo. Y estimó que en el plazo de dos o tres años más se lograría el saneamiento completo, a partir de cuyo momento se podría empezar a pensar en la distribución de beneficios.

Logros del ejercicio

En su intervención, Alfredo Sáenz destacó como principales logros del ejercicio el crecimiento de la inversión, la reducción del coste del pasivo y la fuerte mejora de la productividad. En cuanto a la inversión, destacó el incremento registrado por el grupo en un 16,5%, frente al 8,1% de media de la banca privada, así como la reducción en un 25% de los impagados y de un 40% de las entradas en morosos.Como ejemplos de mejora de la productividad, el director general señaló la reducción del inmovilizado con la venta de inmuebles por un valor superior a los 1.400 millones de pesetas y la disminución de la plantilla con 1.500 bajas incentivadas. En este sentido cabe destacar que la plantilla de Catalana ha pasado de 5.000 a 3.500 empleados desde hace dos años y medio en que entró la nueva dirección. Las 1.500 bajas registradas se han producido con unos incentivos medios de unos tres millones de pesetas por persona.

El presidente de la entidad, Anton¡ Negre Vilavecchia, planteó en su intervención la problemática financiera que se produciría en la próxima primavera por el vencimiento de 2,3 billones de pesetas de pagarés bancarios. Respecto a estos últimos, señaló que las impresiones existentes apuntaban, por un lado, a la creación de unos activos a corto plazo (18 meses) y tipo de interés bajo, destinados a los particulares, y otros a plazo medio, (5 años) y tipos superiores, destinados exclusivamente a instituciones financieras.

Según Negre, esta solución acercaría los pagarés bancarios, a tipos de interés que fueran competitivos con los de los Pagarés del Tesoro. Un complemento a esta solución podría ser la emisión de deuda a 15 años. La Junta aprobó la incorporación al consejo de administración de Francisco Luzón López y Jordi Sagnier Hausmann, este último en sustitución Joan Palacios Raufast.

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