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Detenido un supuesto maniaco sexual que abusó de cuatro niñas

Víctor Manuel Plaza Torres, de 23 años, ha sido puesto a disposición judicial, acusado por la policía de Madrid de cometer cinco abusos deshonestos, cuatro de ellos con niñas cuyas edades oscilan entre los diez y doce años. La detención se llevó a cabo tras la denuncia de una mujer que reconoció a Plaza Torres como autor de varios asaltos cometidos en la zona de Aluche.A mediados de agosto se denunció en la comisaría de los Cármenes que una niña de 10 años había sido objeto de abusos sexuales en el ascensor del edificio donde vive. El 27 de agosto, una niña de 12 años fue víctima de similares abusos en el ascensor de un inmueble de la calle de Aluche por parte de una persona cuyas señas físicas coincidían también con otra serie de denuncias, todas ellas realizadas en la zona de Aluche.

En la tarde del 27 de agosto, una mujer reconoció al maniaco sexual como autor de varios asaltos cometidos en la zona. Plaza Torres fue detenido en la calle de Quero, y la policía le reconoció como el autor de los abusos deshonestos denunciados, ya que su cara correspondía con la del retrato robot elaborado por la policía.

En el momento del arresto, un grupo de mujeres increpó y acusó al supuesto maniaco de diferentes tipos de delitos: dos de ellas dijeron que les había robado con amenazas y otra declaró que había visto al detenido perseguir a una menor con los órganos genitales al aire.

El detenido negó a la policía ser el autor de los abusos deshonestos, aunque sus víctimas le han identificado. Con anterioridad había sido detenido en nueve ocasiones a causa de hurtos, robos, estafa, daños y falsedad.

El joven afirmó en su defensa que padecía esquizofrenia mental, pero su madre, declaró a Efe que "él se drogó para no ir al servicio militar, y fingió estar loco para que le dieran por inútil, como así ocurrió". "La verdad", añadió, "preferiría que antes de esto hubiera muerto, es una desgracia tener que decirlo, pero siempre nos ha ocasionado problemas, ya que no quería llevar una vida normal, no quería trabajar como los demás, sólo vivir bien".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de septiembre de 1985